Familia

El oficio de ser papa

El rol de papa está asociado más a la manutención del hogar, al dinero y al proveer, por sobre la crianza de sus hijos, pero bien sabemos que ambos padres son los responsables por el desarrollo de sus hijos.

El hombre, al conocer la noticia que va a ser papá, sabe que ha llegado el momento de hacerse responsable por una familia propia, a quien cuidar y proteger. Es una noticia importante, presenta un gran cambio ante como se ve a sí mismo.

Especialmente si es padre primerizo, el hombre se siente desconcertado frente a la nueva noticia y responsabilidad y piensa en su inexperiencia para afrontar estas nuevas responsabilidades. Finalmente, y con el paso paulatino del tiempo, se dará cuenta que nadie nació siendo papá y que cada uno va aprendiendo a serlo con amor y con paciencia.

El rol del padre

Está comprobado que la función de padre es mucho más gratificante si se ejerce desde el principio. Se debe adoptar una participación activa durante el embarazo.
Las emociones que se producen viendo y viviendo la evolución del feto a través de las ecografías: desde las pequeñas e irreconocibles imágenes, pasando por los primeros latidos, hasta llegar a esas fotos tridimensionales en las que se reconoce al propio hijo chupándose una mano, son inigualables y se disfrutan en cada nuevo embarazo como en el primero.

Al sentir las patadas del bebé, se abre la comunicación entre padre e hijo. Este canal se fortalece con la voz del papá hablándole, aparentemente a la panza de su mujer. El feto puede oír y responde a los estímulos de las voces del exterior, especialmente la del padre que es más grave que la de la madre. La comunicación frecuente hará que después de nacer, el bebé reconozca la voz de su padre.

La asistencia del futuro padre a las clases de preparación para el parto sirve para que aprenda a ayudar a la mujer durante todo el embarazo y en el momento del parto. Lo cual lo hace más hombre, y no se siente un estorbo.

Más adelante, cada hijo y según la edad, reclamará diferentes tipos de participación de su padre: necesitará que el papá le señale los limites, que lo haga sentir seguro, y que le diga lo que se debe hacer y lo que no. Deseará tirarse al suelo o ir a la plaza para jugar. Y también, necesitará que lo escuche, que lo aconseje, que lo abrace y que lo mime. El papá es la guía, el sostén, el amor que protege a los hijos. Sera el ejemplo de hombre a ser para el hijo, y el modelo de pareja para la hija.

Actualmente, es difícil compartir mucho tiempo con los hijos. El trabajo obliga a permanecer la mayor parte del día fuera del hogar, los horarios de encuentro no son los ideales y muchas complicaciones más. Lo importante ante esta situación es aprovechar cada momento de reunión, ya que la ausencia física no influye realmente sobre el vínculo generado entre padres e hijos. El vínculo se enriquece principalmente por la calidad del tiempo y la comunicación: las palabras, las miradas y los gestos que se intercambien en cada ocasión, por más insignificante que parezca: un desayuno, una cena, todo cuenta.

Estos momentos son más importante que pasar todo el día con los hijos, por eso al compartir estos pequeños momentos con nuestros hijos, mas alla de las obligaciones, es importante dejar los teléfonos de lado.

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