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Hijos de padres separados: ¿Qué pasa con estos niños?

hijos de padres separados

Tras el fin de un matrimonio surgen numerosos pensamientos e inquietudes en nuestra mente, pero, si hay niños de por medio, nuestra principal preocupación se gira hacia el destino de estos hijos de padres que ahora estarán separados.

El divorcio, así como las situaciones que lo rodean, son condiciones capaces de interrumpir la estabilidad emocional de los niños.

Cuando damos el sí, tenemos el deseo de que esta unión sea eterna, sin embargo, en muchas ocasiones esto no termina siendo así. En la vida pueden ocurrir incontables sucesos que llevan a las parejas a tomar la decisión de separarse o divorciarse.

Como dice el dicho: “cada cabeza es un mundo”, por lo tanto, no todos asimilamos un divorcio de la misma manera. En el caso de los chicos, vivir una separación puede traer numerosas consecuencias, ya que, dependiendo de su edad estos pueden entenderlo de diversas formas.

Lo más importante en cualquier situación es asegurar el bienestar de los menores. Por ello, es importante comprender la magnitud de un divorcio y cuáles pueden llegar a ser las repercusiones de este. Para esto, la consulta con especialistas siempre será la opción más apropiada.

Si se trata de un matrimonio con descendencia, aparte de las dudas comunes surge la interrogante de qué pasará con los niños.

¿Cómo es la vida de los hijos con padres separados?

Aunque existen las separaciones pacíficas, en las que ambas partes modifican su relación de manera pacífica, la realidad es que estos casos suelen ser casi excepcionales. Generalmente, estas separaciones inician con un gran descontento que termina en una batalla campal.

Una familia puede entenderse como un sistema compuesto por tres subsistemas: el de pareja, el de los hijos y el parental. Cuando un matrimonio llega a su fin, únicamente se debería diluir el subsistema de pareja y conservar los otros dos, pero esto no siempre es así.

Tras la separación, los hermanos pueden terminar siendo separados o alguno de los padres puede dejar de ejercer su función, por lo tanto, todos los subsistemas presentes en la familia se ven afectados negativamente.

En occidente, durante los últimos años se ha visto un incremento en las cifras de divorcios, lo que ha puesto la mira en la salud mental de estos chicos de hogares fracturados.

A raíz del relato bíblico en el cual el rey Salomón amerita resolver una disputa entre dos mujeres que dicen ser madres del mismo bebé, algunos expertos han denominado el Síndrome de Salomón para aquellos chicos que ven como su vida es dividida en dos.

La vida pasa de estar en un núcleo familiar a pertenecer a dos núcleos distintos, sin contar que quizás lleguen nuevos integrantes. Una casa se transforma en dos casas distantes. Finalmente, una vida parece dividirse en dos, dos cumpleaños, dos navidades, dos vacaciones, etc.

Las creencias y costumbres locales tendrán mucho que ver en el porvenir de un divorcio, ya que, existen lugares en los que este tipo de separación no es aceptada. Sin embargo, otros territorios son más amigables con esta decisión, por lo que el niño puede sentir menos rechazo a la idea.

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Siempre que los progenitores mantengan una relación cordial, el hecho de vivir con padres separados no tiene por qué traer consecuencias negativas.

¿Cómo suelen comportarse los hijos de padres separados?

El divorcio afecta de manera diferente a padres e hijos. Para estos últimos, la familia en la cual nacieron, crecieron y vivieron toda su vida, se acaba. Las consecuencias de esto pueden ir de leves a moderadas, y, de transitorias a permanentes.

La gravedad de las consecuencias en los niños puede establecerse de acuerdo al grado de conflicto existente previo al divorcio, el mantenimiento o no de la crianza conjunta de los hijos y los efectos económicos tras este.

De acuerdo a la edad, los hijos de padres separados suelen presentar diversos comportamientos. Asimismo, cada joven podrá percibir la separación de maneras diferentes, siendo que algunos hayan aprendido de experiencias cercanas (divorcios de tíos o tías).

Las separaciones pueden traer consecuencias emocionales bastante variadas en los hijos. Para los más chicos (2-5 años) suele aparecer un sentimiento de culpa, acompañado del miedo de quedarse solos o abandonados y problemas para conciliar el sueño.

En el caso de niños más grandes (5-12 años) creen que los padres pueden volver a juntarse y presionan o realizan actos que no llevan más que a un sentimiento de fracaso. Además, se dan cuenta de que están viviendo un acontecimiento doloroso ante el cual no saben cómo hacer frente.

Los adolescentes que atraviesan un divorcio a menudo experimentan miedo, soledad, depresión, culpabilidad y, sobretodo, muchas dudas acerca de su habilidad para casarse o para mantener una relación.

Algunos expertos han clasificado el comportamiento de los hijos de padres separados con cinco definiciones:

1.Niño adulto

También conocido como sobreadaptados, estos chicos dan la impresión de comprender lo que está sucediendo, además de adaptarse con facilidad a los cambios propios de la separación. Sin embargo, en realidad están reprimiendo su ansiedad o sus sentimientos depresivos.

Es común que los niños sobreadaptados presente síntomas psicosomáticos.

Los hijos no deben callar sus opiniones y sentimientos con tal de reducirle los problemas a los padres. Todo lo que los niños se reserven durante el proceso de divorcio se manifestará de alguna u otra manera en el futuro.

2.Regresivo

No es extraño que algunos los niños en crisis respondan de manera más infantil, es decir, que retornen a conductas de estadios previos del desarrollo y se muestren demandantes y berrinchudos.

Estas conductas son una forma de protección que busca evitar el momento que viven, ya que viene cargado de angustia, sufrimiento, e incluso culpa.

Los niños regresivos pueden presentar enuresis, miedos nocturnos, necesidad de dormir con la madre o el padre, incluso pueden llegar a pedir el uso de artículos propios de bebés, como peluches o cobijitas.

Más que intentar modificar estas conductas señalándolas como simples formas de llamar la atención, los padres deben desplegar toda su empatía parental para cuidar a los hijos del mayor número de embates que puedan experimentar en el proceso de divorcio.

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Ten presente que se trata de una vivencia en la que los padres deben ofrecer a los chicos el tiempo para escucharles y sostenerles.

3.Ansioso

La descoordinación en la educación o las reglas inconsistentes suelen generar o intensificar la ansiedad en los niños cuyos padres pasan por un proceso de divorcio. Esto se debe a que los pequeños van de una casa a otra sin tener una sincronización de las prioridades y los hábitos.

Los pequeños con ansiedad pueden presentar conductas disruptivas, enojos intensos y acciones inoportunas. Algunas señales de ansiedad en los niños por separación de sus padres pueden ser:

  • Timidez e inhibición
  • Irritabilidad
  • Aparición de encopresis y enuresis secundaria
  • Llanto repentino
  • Temor hacia la separación de alguno de sus padres, aun cuando sea por lapsos cortos

Estos chicos pueden mostrar cambios emocionales constantes y repentinos, como morderse las uñas o presentar otras conductas autolesivas. Además, el rendimiento escolar también puede comenzar a verse afectado.

4.Manipulador

Durante esta etapa los padres pueden llegar a incentivar la lealtad de los hijos y generar alianzas en detrimento del otro padre. Esto puede llegar incluso a la promoción de que se conviertan en “espías” de la otra parte, como para chantajear o utilizar a los hijos como mensajeros.

En el caso de que alguno de los padres decida iniciar una relación sentimental, la contraparte puede aprovechar la confusión propia de los chicos durante el proceso de incorporación de una nueva persona a sus vidas para ponerlos en contra de todo esto.

Este escenario puede hacer más fácil que los hijos tomen ventaja del caos para manipular a su favor la problemática entre los padres.

5.Deprimido

Sin dudas, un divorcio conlleva una etapa de duelo y los hijos suelen ser quienes más lo sufren. No obstante, uno de los padres suele ser el más afectado y tiende a deprimirse, llegando incluso a arrastrar a sus hijos a un ambiente de tristeza.

La separación puede verse como el derrumbe de esa vivencia de familia feliz para los chicos.

Los adultos deben ayudar a los chicos a vivir sus duelos de manera sana y facilitarles el camino para superarlos. Aunque durante ese momento el padre no se encuentre en su mejor momento (emocionalmente), debe manifestar su capacidad parental y solicitar la ayuda profesional.

Todo lo que los padres no estén logrando procesar de su separación, los niños lo reflejarán en un divorcio. Es por esto que resulta vital que los padres no confieran a sus hijos malestares que no son suyos.

6.Indiferente

Acá suelen estar la mayor parte de los adolescentes que afrontan la separación de sus padres. Comúnmente, los adolescentes generan una mayor alianza con uno de los padres (quien consideran tiene la razón) y demeritan completamente al otro.

Los adolescentes suelen ser los pacientes que mayor reto representan para los psicoterapeutas, por lo que resulta óptimo buscar ayuda especializada en el área juvenil.

A pesar de que el adolescente afirme que no le importa, que le da igual o que simplemente no es su problema, es recomendable buscar ayuda especializada que les acompañe o, por lo menos, valore el impacto que están recibiendo.

Un divorcio nunca debe involucrar a los hijos, es decir, la separación ocurre exclusivamente entre parejas, no entre los padres y sus hijos.

¿Qué acciones se deben evitar en el trato hacia los hijos de padres separados?

Durante el divorcio, los padres suelen estar algo sensibles y más preocupados de lo normal, por lo que pueden llegar a mostrar signos de hostilidad entre ellos. Este comportamiento puede provocar que los niños sientan algo de responsabilidad o culpa por la separación.

Al romperse la zona de confort en la que se encontraba la pareja, las personas generan fácilmente signos de resistencia o ansiedad. Quienes padecen estos efectos suelen ser los familiares más cercanos, en este caso, los hijos se encuentran en primera fila.

El psicólogo Alberto Barradas afirma: “Un hijo siempre preferirá unos padres separados a unos infelices viviendo juntos”.

Aunque para algunos parezca difícil de creer, un niño pequeño es capaz de percibir los cambios y reaccionar ante estos, por ello, es importante que durante el proceso de separación se evite:

  • Discutir frente a los menores, mucho menos hacerlo en lugares públicos.
  • Realizar comentarios negativos acerca de cualquiera de los padres o demás miembros de la familia.
  • Involucrar a los hijos en la toma de decisiones respecto a la separación.
  • Mentir a los chicos o generar falsas expectativas en los chicos.

Acudir a terapia durante la separación no es un signo de debilidad, por el contrario, demuestra una gran madurez y deseos de búsqueda de bienestar.

Un niño puede sentirse rechazado si su padre o madre le ignora o le visita esporádicamente.

¿Cómo apoyar a los hijos de padres separados?         

Después de la muerte de un miembro directo de la familia, el divorcio es el evento más angustioso para un núcleo familiar. Este cambio tan radical en el estilo de vida lleva a los niños a tener sentimientos de perdida, ira, ansiedad, tristeza, entre otros.

Como responsables sobre la salud de los chicos, es importante que los padres sigan algunas recomendaciones emocionales tras la separación:

  • Sin importar la edad de tus hijos, no minimices su inteligencia.
  • Trátalos siempre con respeto y recuérdales que, aunque la relación amorosa entre papá y mamá ha terminado, la que ustedes tienen como padres jamás terminará.
  • Ofrece tratamiento psicológico a los niños para que puedan manejar y afrontar sus sentimientos, o incluso, posibles trastornos tras la separación.

Aunque no sean pareja, la forma en que los padres se traten será determinante para el desarrollo emocional y conductual de los niños.

hijos de padres separados

El niño cuyos padres se separan suele sentir miedo al abandono o el desamor de sus padres.

Recomendaciones para los hijos de padres separados

Cuando una relación termina, muchas veces no sabemos cómo actuar. Los planes, las metas y las expectativas juntos se han esfumado dejando un rastro de dolor y confusión. A raíz de todo esto surge la necesidad de preguntarse ¿cómo deben actuar los padres en momentos como este?

La psicóloga Yolanda A. Alen ofrece algunas acciones sugeridas para los padres que atraviesan una separación:

  • Hacer entender a los niños que no son responsables de la ruptura, que ambos padres los quieren y que sus necesidades seguirán siendo satisfechas.
  • Proporcionar estabilidad y seguridad a los niños para adaptarse, procurando mantener el mismo entorno de amistades y actividades.
  • Mantener una relación cordial con la ahora expareja.

Un proceso de divorcio que no es atendido con la suficiente dedicación puede conducir al desarrollo de sintomatologías ansiosas o depresivas, e incluso, problemas de autoestima.

Las rupturas de pareja son dolorosas, pero cuando hay chicos fruto de esa unión, el sufrimiento se expande hasta llegar a ellos.

Los padres frecuentemente se sienten culpables tras un divorcio porque su relación ha fracasado. No obstante, si los padres son más felices separados tendrán más tiempo para ellos y para sus hijos, sin tener que gastar tanta energía negativa peleándose entre sí.

Con la ayuda de terapia y el apoyo de especialistas, se puede conseguir evitar crear malestares en los niños, no obstante, esto no siempre es necesario. Puedes realizar una consulta para evaluar la situación familiar y determinar si es necesaria la intervención de los expertos.

Generar entornos seguros basados en el respeto y el amor, garantizarán una separación menos dolorosa y un futuro emocional más saludable.

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