Embarazo Maternidad

¿Cómo tener un buen embarazo? La actitud

La mujer enfrenta el embarazo desde distintos lugares y de diversas maneras. Las diferentes actitudes que puede adoptar respecto a su gestación y la soledad o compañía que tenga durante esta etapa, son factores importantes. Cuando la mujer tiene la sospecha de que está embarazada, se instala un nuevo estado. Emociones, sensaciones, sentimientos y vivencias se precipitan. ¿Quería? ¿No quería? ¿Oportuno? ¿Inoportuno?

¿Sabes cómo quieres que sea tu embarazo?

Algunas mujeres saben lo que necesitan y como quieren ser tratadas en el parto y como quieren que éste se desarrolle. Estas mujeres por lo general adquirieron éste conocimiento por haber pasado por alguna experiencia propia o cercana que les ha permitido tener una idea más clara de sus deseos y posibilidades.
Otras, por falta de información, no saben muy bien cómo quieren que sea su parto, pero saben que no quieren que la apuren con un goteo o le realicen la episiotomía o una anestesia o una cesárea innecesaria.

Están también las que delegan su cuerpo en el Obstetra y le entregan el poder para que él decida lo que es más conveniente (sin participarlas en las decisiones). Están también las que saben lo que quieren y lo que no quieren y están dispuestas a buscar lo que necesitan para ser protagonistas. A veces consiguen encontrar quien satisfaga sus necesidades, quien las escuche, ayude y respete. Otras veces no.

Lo que está claro, es que más allá de las complicaciones que pudieran o no surgir, tener un buen embarazo depende de simplemente elegir pasarla bien y vivir la experiencia de tener un hijo como algo positivo. Porque más allá de todo, el embarazo como sufrimiento es una elección.

El embarazo en soledad o acompañada

Soletera o en pareja, la mujer debe portar este nuevo estado sola: lo lleva en su cuerpo ella y nadie más. En caso de tener pareja, la mujer cuenta con alguien que: la mayor parte de las veces la acompaña y sabe cómo hacerlo, pero también en menor medida suceden casos donde no la acompaña, no acompaña porque no sabe y no la acompaña porque no quiere.

Un embarazo en compañía, de la pareja y de familia, donde la futura mamá pueda sentirse acompañada, ayudada y comprendida es lo ideal, sin embargo a veces los familiares no saben “cómo” ayudar y esta “ayuda” podría vivirse como invasión. Esto es muy frecuente en los casos de las mujeres muy independientes. Por otro lado, muchas mujeres cargan con el embarazo solas, como si su pareja no supiera o fuese un inútil.

Cuando la mujer está en pareja, el hombre, generalmente el futuro padre, no siempre está preparado para acompañar los sentimientos y emociones por los que atraviesa su compañera y él mismo puede carecer de apoyos en la nueva situación. En otras palabras, el hombre está más asustado que la mujer. Es por eso que la preparación para el parto deba contemplar a la pareja y a la familia. No solo a la mujer quien va a poner el cuerpo, sino al hombre quien va a poner el soporte emocional.

Es bueno que los hombres sepan que la mujer durante la gestación reactiva sensaciones de abandono infantil y sienta que deberá afrontar una nueva responsabilidad que pasa por su cuerpo, un proceso que es irreversible y por supuesto los miedos a no poder hacerlo. Necesita apoyos afectivos que la sostengan en esta etapa de gran incertidumbre.

Ellas ponen el cuerpo ¿y ellos?

Durante el embarazo, muchos hombres tienen la actitud de hacerles un “favor” a la mujer acompañándolas a la consulta o a los cursos para el parto. Sin embargo, aquellos hombres que se permiten sentir que el hijo es de los dos y que su responsabilidad de un hijo es compartida, y que empieza desde el embarazo, se sienten más preparados para ser padres, no desde el lugar de la exigencia sino desde la conciencia amorosa.

Los hombres pueden romper prejuicios y animarse a vivenciar en su cuerpo el movimiento del hijo, hablarle en voz alta y sorprenderse cuando siente la respuesta. Se trata de romper modelos anteriores y construir nuevas pautas de paternidad responsable. El embarazo y el parto no son solo cuestión de mujeres. El acompañamiento masculino debe ser de corazón, no desde el deber impuesto, aunque éste es mejor que nada. Es una experiencia, generalmente muy positiva y pero hay gente que elige no vivirla, o incluso borrarse, en la mayoría de los casos por miedo. El hombre, al integrarse e involucrarse en la gestación resuelve misterios de su propio nacimiento y vida, amplía su conexión con su conocimiento intuitivo. El camino a ser un buen padre comienza antes del nacimiento.

En conclusión un buen embarazo comienza desde la actitud, viviéndolo como una experiencia única y positiva en la cual ambos son parte.

EJERCICIOS SENCILLOS PARA COMPARTIR EL EMBARAZO

A continuación ejercicios para compartir con tu pareja en el embarazo

RESPIRAR JUNTOS
– Respirar juntos 5’ antes de dormirse
– Contactar sin moverse panza con panza hasta percibir el movimiento del bebe

MASAJES Y MÚSICA
– Masaje o caricias de cara, manos o pies con música elegida previamente.
– Escuchar juntos la música que eligieron para cuando él bebe nazca.

JUEGOS
– Dibujar o pintar algo para su bebe y escribirle una carta contándole de qué manera se preparan para recibirlo.

TRABAJO CORPORAL
– Hacer cuclillas juntas (progresivamente empezar desde 20 a 50 por día.
– Hacer juntos la marcha de pato.

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