Embarazo

San Ramón Nonato, el santo de las embarazadas

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Recita las oraciones de San Ramón Nonato y la Virgen de la Dulce Espera y disfruta de un embarazo saludable y feliz.

En la búsqueda de quedar embarazadas, son muchas las mujeres que debido a ciertas situaciones de alto riesgo, pueden estar llenas de preocupaciones y temores. Sea que estén batallando para tener un bebé o se encuentren expuestas a sufrir varias complicaciones durante el embarazo, mantener la fe y confiar en que todo saldrá bien puede ser de gran ayuda y consuelo durante estos momentos tan difíciles. Si eres una persona creyente, seguramente te surja la pregunta: ¿existe algún santo de las embarazadas? ¡Por supuesto que sí!

La historia de San Ramón Nonato asegura que nació del vientre de su madre muerta. Por eso es el santo que protege y cuida a las embarazadas y bebés

Aunque son pocas las personas que reconocen a San Ramón Nonato como el santo de las embarazadas y las parturientas, ( las que van a dar a luz), las parteras y los recién nacidos. Debes saber que tanto él como Nuestra Señora de la Dulce Espera, son considerados por la iglesia católica los grandes patrones y protectores de las mujeres embarazadas.

De modo que es toda una tradición que las mujeres embarazadas y sus familias les dediquen rezos y oraciones para que todo vaya bien, tanto en el embarazo como en el parto. ¿Quieres conocer un poco más sobre el santo de las embarazadas?

 San Ramón Nonato es conocido como el santo de las embarazadas y las mujeres que van a dar a luz

Si te encuentras embarazada y estas atravesando una situación difícil  o simplemente deseas encomendarte al Santo de las embarazadas para que te brinde toda su protección durante el embarazo, a continuación te compartimos una breve historia sobre San Ramón Nonato y algunas hermosas oraciones que puedes recitar con mucha fe.

El Santo de las embarazadas: “San Ramón Nonato”

El llamado Santo de las embarazadas, nació en el año 1204, en el seno de una familia noble y acomodada, en Portell, cerca de la región de Lérida (España) . Aunque luego de nacer recibió el nombre de Ramón, pronto comenzarían a llamarle non natus, es decir no nacido como un sobrenombre. Esto ocurre porque su madre murió en el parto antes de que el niño viese la luz. De hecho, San Ramón no nació, sino que fue extraído del cuerpo de su madre fallecida el día anterior, usando la daga de un cazador.

Debido a las difíciles circunstancias de su nacimiento, San Ramón Nonato es considerado el patrono de las mujeres embarazadas, los bebes recién nacidos y las parteras.

En su juventud fue pastor, y llevó su rebaño hasta una ermita donde se veneraba a la Virgen ya que era muy devoto de ella. Pronto escucharía hablar de Pedro Nolasco, un joven cristiano que estaba en busca de personas generosas para formar la Orden de los Caballeros de la Merced. En esta Orden especial, las personas voluntarias trabajarían para rescatar a los cristianos cautivos de las manos de los musulmanes, expuestos a las miserias del cautiverio y el peligro de la apostasía.

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Desde su canonización, San Ramón Nonato se convirtió en el santo de las embarazadas

Con el permiso de su padre, San Ramón Nonato ingresó en la orden de los Mercedarios, que acababa de fundarse para entregarse a esta labor. Gracias a su gran bondad e inmensa fe, el santo de las embarazadas comenzó a comprar a todos los cautivos inocentes de los moros (musulmanes), para liberarlos y ayudarlos en su camino hacia la fe. Tal fue su entrega, que viajó hasta África para rescatar a más y más prisioneros, liberando así unas 350 personas cristianas en cautiverio.

Cuando se le acabo el dinero se ofrecio él mismo en rescate de un prisionero, donde fue sometido a duros y extremos trabajos. Es torturado por predicar el evangelio a los bereberes mientras estuvo en cauteverio en Argelia, pero fue liberado y rescatado 8 meses después por Pedro Nolasco, el fundador de la orden. Vuelve a Barcelona y es nombrado cardenal por el Papa Gregorio IX pero murió a Cardona a poca distancia de Barcelona en 1240, mientras se dirigía a Roma. 416 años después, el Papa Alejandro VII lo incluyó en el Martirologio Romano.

San Ramón Nonato se celebra todos los 31 de agosto.

Debido a las difíciles circunstancias de su nacimiento, San Ramón Nonato es considerado el patrono de todas las mujeres embarazadas y parturientas, pues  a pesar de que su madre murió en el parto, Ramón sobrevivió milagrosamente a la prueba. Su fiesta se celebra todos los 31 de agosto.

Oraciones de San Ramón Nonato, el santo de las embarazadas

Existen varias oraciones y rezos a San Ramón Nonato, que puedes recitar si quieres encomendarte a su protección para tener un embarazo saludable y un buen parto.

Veamos algunas de las oraciones más bonitas y milagrosas.

Oración para encomendarse a San Ramón Nonato

Dios, Padre de bondad,
que me has dado el inmenso beneficio de engendrar un hijo,
gracias por habernos hecho partícipes de tu paternidad,
dando la existencia a un nuevo ser.

Ante la espera de su alumbramiento vengo a pedir tu protección,
por intermedio de mi abogado San Ramón Nonato,
para que este fruto de mis entrañas llegue a feliz término.

Así lo espero por los méritos infinitos de nuestro Señor Jesucristo tu Hijo
y los de su Santísima Madre María.
Amén.

Oración para pedir su protección

¡Oh! Glorioso San Ramón,
a cuyo poder sometió Dios la tierra y los elementos,
la salud y la enfermedad, la vida y la muerte,
hallando en vuestra poderosa intercesión,
abogado las doncellas, sucesión las casadas,
defensa los que se ven calumniados,
cosecha los labradores, puerto los náufragos,
r
edención los cautivos, vista los ciegos y fin todos los males;
por aquel vuestro ardiente deseo de recibir el Santísimo Sacramento,
que obligó a Jesucristo a daros de sus benditas manos la sagrada Comunión,
os suplico intercedáis por mí para que merezca frecuentar este celestial convite,
y recibirle por Viático al fin de mi vida,
y sobre todo que pueda obtener la gracia especial que os pido
y la eterna felicidad de la gloria.
Amén.

Oración para un feliz parto

Oh excelso patrono, San Ramón,
modelo de caridad para con los pobres y necesitados,
aquí me tenéis postrado humildemente ante vuestros pies
para implorar vuestro auxilio en mis necesidades.
Así como era vuestra mayor dicha ayudar a los pobres y necesitados en la tierra,
socorredme, os suplico, oh glorioso San Ramón,
en esta mi aflicción.

A vos, oh glorioso protector acudo
para que bendigáis al hijo que llevo en mi seno.
Protegedme a mí y al hijo de mis entrañas
ahora y durante el parto que se aproxima.
Os prometo educarlo según las leyes y mandamientos de Dios.

Escuchad mis oraciones,
amante protector mío, San Ramón,
y hacedme madre feliz de este hijo
que espero dar a luz
por medio de vuestra poderosa intercesión.
Así sea.

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Patrono de bebés y embarazadas

San Ramón Nonato y Nuestra señora de la Dulce Espera son considerados los protectores de las mujeres embarazadas.

Novenario especial de embarazadas

Junto a las oraciones de San Ramón Nonato también puedes rezar el novenario especial para las embarazadas. La tradición es rezarla con mucha fe una vez a lo largo de todo el embarazo, empezando desde el mes en que conocen que están embarazadas. Una vez se arribe al último, se hará el novenario de nueve días.

Oh San Ramón Nonato prodigioso.
A Vos vengo movida de la grande benignidad con que tratáis a vuestros devotos.
Aceptad, Santo mío,
estas oraciones que de muy buena gana te ofrezco,
en memoria de tus oraciones tan meritorias,
que alcanzaron de Dios el que os haya constituido especial patrón de las embarazadas.

Aquí está, Santo mío,
una de ellas que se pone humilde debajo de vuestra protección y amparo,
suplicándoos que así como se conservó siempre invicta vuestra paciencia
en todos aquellos ocho meses
en que fuiste tan singularmente martirizado con el candado
y otras penas que pasasteis dentro de la tenebrosa mazmorra
y en el mes noveno salisteis libre de todas aquellas prisiones,
así Santo y abogado mío,
os pido humildemente me alcancéis de mi Dios y Señor
el que la criatura que está encerrada en mis entrañas
se conserve en vida y salud
por espacio de los ocho meses,
en el noveno salga libre a la luz de este mundo,
haciendo Vos, Santo mío,
que así como el día que salió vuestra alma
de vuestro cuerpo fue un día Domingo,
que es día de gozo y regocijo,
así el día de mi parto sea de todo contento y gozo,
con todas aquellas circunstancias que Vos sabéis
que más convienen a mayor gloria de Dios
y vuestra y salvación de mi alma y la de mi hijo.
Amén.

Santo de las embarazadas: Nuestra señora de la Dulce Espera

Al quedar embarazadas, muchas mujeres se encomiendan a la protección divina, demostrando toda su devoción a la Virgen María embarazada del niño Jesús. Quienes rezan a la Señora de la Dulce Espera, son las mujeres que se encuentran a la espera de un bebé y aquellas familias que anhelan tener un hijo.

Nuestra señora de la Dulce Espera es la virgen de la embarazadas

A la Virgen María se le pide la protección y el consejo, la sabiduría y la capacidad de orar y tener fe para enfrentar este gran desafío en la vida de una mujer: ser madres.

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La Virgen de la Dulce espera es la patrona de las embarazadas

Oración de la Dulce espera

María, madre del amor hermoso,
dulce muchacha de Nazareth,
tu que proclamaste la grandeza del Señor,
y diciendo que “si”,
te hiciste madre de nuestro Salvador y madre nuestra:
atiende hoy las suplicas que te hago.

En mi interior una nueva vida está creciendo:
un pequeño que traerá alegría y gozo,
inquietudes y temores,
esperanzas y felicidad a mi hogar.

Cuídalo y protégelo mientras yo lo llevo en mi seno.
Y que, en el feliz momento del nacimiento,
cuando escuche sus primeros sonidos
y vea sus manos chiquitas,
pueda dar gracias al Creador
por la maravilla de este don que Él me regala.

Que, siguiendo tu ejemplo y modelo,
pueda acompañar y ver crecer a mi hijo.
Ayúdame e inspírame para que él encuentre en mi
un refugio donde cobijarse y, a la vez,
un punto de partida para tomar sus propios caminos.

Además, dulce Madre mía, fíjate especialmente
en aquellas mujeres que enfrentan este momento solas, sin apoyo o sin cariño.
Que puedan sentir el amor del Padre
y que descubran que cada niño que viene al mundo es una bendición.
Que sepan que la decisión heroica
de acoger y nutrir al hijo les es tenida en cuenta.
Nuestra Señora de la Dulce Espera,
dales tu consuelo y valor.
Amén

Para muchas mujeres la hermosa experiencia de estar embarazadas puede estar llena de temores y preocupaciones, para otras en cambio, lo verdaderamente difícil es conseguir quedar en estado, pero sea cual sea la dificultad por la que estés atravesando, si te encomiendas como mucha fe a San Ramón Nonato, santo de las embarazadas y a la Virgen María de la Dulce Espera con estas hermosas oraciones, todos las preocupaciones desaparecerán y tu embarazo será bendecido.