Familia Maternidad

¿Cómo actuar cuando tu hijo te falta el respeto?

Una de las situaciones más difíciles para cualquier padre es cuando su hijo le falta el respeto. Y cuando uno se encuentra ante esa situación es muy fácil actuar de forma equivocada, no haciendo nada o por el contrario exagerando con gritos, enojos y castigos o peor aun perdiendo la calma completamente. Entonces, surge la gran pregunta: ¿Que hacer? ¿Cómo actuar cuando tu hijo te falta el respeto?

El respeto es uno de los valores más importante que debemos enseñarles a nuestros hijos, pues no sólo se trata de una base para sembrar relaciones sanas, sino del rasgo más importante que nos permite darle a ellos la formación correcta. Sembrar respeto en nuestros hijos es una de nuestras mayores responsabilidades, pero a medida que van creciendo, la educación de los niños se convierte en todo un reto para los padres.

Debido a la falta de tiempo por las jornadas de trabajos agitadas, y a estilo de crianza característica de estos tiempos, muchos padres sienten que tal vez no han hecho lo suficiente para sentar las bases del respeto en la relación que tienen con sus hijos y pueden encontrarse en situaciones muy dificiles. Pero aunque hoy en día cada vez es más difícil que los padres consigan el respecto que esperan de sus hijos, nunca es demasiado tarde para corregirlos y enseñarles a tus hijos el respeto.

Para saber qué hacer y cómo actuar cuando tu hijo te falta el respeto aquí explicaremos algunos claves importantes e infalibles que te resultarán de gran ayuda.

10 consejos para actuar correctamente cuando tu hijo te falta el respeto

Es posible que los niños se muestren más agresivos e irrespetuosos de lo normal cuando comienzan a pisar la etapa de la adolescencia. También es posible que estén en la búsqueda de llamar tu atención de una manera demandante e impulsiva o simplemente no están aprendiendo los modales que intentas inculcarles. Sea cual sea la razón, nunca es tarde para corregirlos y actuar correctamente como padres. Aquí tienes las 10 consejos indispensables para ello:

1. Refleja el respeto que deseas recibir

Como padres, muchas veces cometemos el error de imponernos y exigir respeto cuando quizás no es algo que hemos sembrando en la relación con nuestros hijos. El paso más importante que debemos tomar es comenzar a respetar a nuestros hijos, es decir, que les prestemos atención y entendamos las situaciones por las que están pasando según su edad y necesidades.

No tomes esto a la ligera, y por el contrario escúchalos. Habla con ellos y responde siempre con tranquilidad y paciencia a sus inquietudes, está será siempre la mejor forma de lograr que tus hijos también se sientan respetados. Además de demostrarle a tu hijo el gran ejemplo del respeto, es fundamental que entre pareja también se establezca una relación basada en la confianza y el respeto. Cuando los niños viven en un entorno familiar respetuoso, lo más probable es que ellos también actúen igual, así que procura un ambiente tranquilo y respetuoso entre cada miembro de tu familia.

Cuando tu hijo te falta el respeto, lo más importante es no se lo faltes tu a el.

madre e hija hablando
Escúchalos atentamente y disipa sus miedos con respeto y sensibilidad

2. Da el ejemplo: sé sincera en todo lo que digas

Cuando le exiges a tus hijos que no digan malas palabras, no lo hagas tu tampoco. Los niños no sólo te escuchan sino que también están al tanto de todo lo que como padre haces. Así prima en tus acciones la sinceridad, y se honesto en cada uno de los mensajes que les, no les mientas, defraudes ni engañes. No existe nada que dañe más el respecto y la confianza entre las personas y especialmente en los niños, que las mentiras.

Si le mientes a tu hijo, eventualmente el te mentira a ti. (le estas enseñando eso)

Recuerda que no importa cuantas veces lo repitas, si tus acciones no concuerdan con tus palabras el mensajes que tus niños van a captar será errado, y les dará el impulso de pensar que pueden decir una cosa y hacer otra completamente diferente.

padre e hijo hablando
Muéstrate respetuoso con tu hijo; cuando necesites llamarle la atención no lo hagas a los gritos

3. Impone reglas y normas claras

Una de las cosas más importantes que debes hacer es establecer tus reglas y normas, pero más importante que eso, es que seas tu el primero en respetarlas y en asumirlas como tal. Actitudes como reprenderlo un día por decir una palabra y al día siguiente no hacerlo porque no consideraste que ya no era necesario o cambiar de actitud frente a un castigo de un momento a otro, tus niños pueden sentirse desorientados y a la vez no tomarte con la atención de antes.

Inconscientemente, a los niños les gustan los limites (entendido como reglas y  pautas claras) y nos prueban para saber cuales son, no te lo tomes personal. Ellos te prueban para saber si es verdad y contrastarlo con su propia experiencia. Los limites ayudan a los niños tener las reglas claras sobre el mundo, si los cambias constantemente no son reglas, sino caprichos de padres.

Por eso debemos tener en claro nuestros valores, y entender las reglas como lo que les queremos enseñar o transmitir.

4. Aprender a decir “no” es clave

A muchos padres nos cuesta negarles cualquier cosa que nos pidan los niños, porque creemos que así estamos procurando su bienestar. Pero la realidad es que aunque queramos ver felices a nuestros niños en todo momento, los padres debemos cumplir con el rol que nos corresponde y aprender a decir que no en los momentos que lo consideremos más necesario.

No eres su amiga, eres su madre e incluso cuando dices que no es para su mejor beneficio y porque crees que es lo correcto.

Enfrenta la situación y no tengas miedo a sus reacciones de molestia, llanto o frustración, pues cuando somos responsables y les ponemos límites a nuestros hijos, ellos reciben el mensaje más importante de todos. Que los amamos y que nos interesa lo que les sucede, y que somos capaces de saber que necesidades y deseos debemos atender

mamá hablando con su hija
La crianza y educación de los niños a medida que van creciendo se convierte en todo un reto para los padres, especialmente cuando entran en la etapa de la adolescencia.

5. Hablarles sin gritar o discutir

Recuerda que lo importante es comportarte como te gustaría se comportara contigo, así que al momento de intentar hablar con ellos sobre su comportamiento y de los motivos que lo han llevado a tenerlo, no les grites ni conviertas la conversación en una discusión, ya que con ello sólo conseguirás que se torne más irrespetuoso hacia ti.

Levantar el tono de nuestra voz no nos dan más autoridad, ni mucho menos credibilidad y respeto, como muchos padres piensan. Los gritos sólo logran fomentar el miedo y la desobediencia, y por esto alejan a nuestros hijos de nosotros. Procura entonces, hablarles siempre de forma serena y cuidar de tus gestos, tono de voz y lo que dices, pues tus hijos también responderán de la misma forma.

Además ten en presente que si les gritas a tus hijos, ellos te gritaran a ti.

6. Corregirles de un modo positivo

Cuando los niños nos contradicen y replican en plena conversación, debemos hacer todo lo posible por explicarles que su forma de contestar no es la más sana o correcta. Debemos ser nosotros los padres, los que establezcamos una diferencia y enseñarles que existen maneras más respetuosas de decir lo mismo pero sin ser violentos, agresivos o contestones.

Aunque en algunos casos resulta muy difícil poner esto en práctica, como padres debemos conservar la calma ante la rebeldía de nuestros hijos, pues si reaccionas de la misma forma agresiva solo conseguirá empeorar la situación. Un buen consejo es pensar con tranquilidad cómo corregirlos y preguntarse qué es lo que quiere conseguir con esa actitud.

Muchas veces las cosas toman un tamiz personal:  “Me hizo tal cosa, ahora va a …”. No seas vengativa, se responsable, piensa que le has enseñado para que actué así.

mama e hija sonsriendo
El respeto siempre funciona como un boomerag. Un niño que se siente respetado es más propenso a colaborar y escuchar.

 7. Ponerles límites a sus réplicas subidas de tono

Cuando apenas notes las primeras faltas de respeto de tu hijo hacia ti, o hacia las demás personas, es tiempo de marcarles límites y hacerles saber que están actuando mal. En ninguna circunstancia debemos permitir que nuestros hijos nos insulten o pretendan hacerlo, aún cuando sean pequeños, pues aunque pensemos que no tienen la edad para entender lo que dicen, la realidad es que si lo saben.

Ante cualquier momento tenso en el que tu hijo te falte el respeto, es importante mantenerse firmes, claros y si demostrar debilidad explicarse que este tipo de vocabulario no está permitido en la casa ni tampoco fuera de ella.

También dale el ejemplo, y si alguien le falta el respeto defiéndelo.

8. Finge enojarte pero no pierdas la calma

Seguramente cuando tu pequeño te falte el respeto tendrás a enojarte de verdad.  Respira, y mantén la calma y permanece tranquila. Recuerda no te lo tomes personal. Lo ideal es aprender a controlar las emociones. Muchas situaciones sobre con fingir estar enojada, sin gritar y pudiendo transmitir que lo que hicieron esta mal, suele ser lo mas efectivo.

Recuerda que permanecer tranquila y calmada (pero transmitiendo el enojo) demuestra más autoridad que gritar como una loca. Si bien de pequeños los gritos y las amenazas pueden ser efectivos porque le dan miedo, muy pronto solo demuestran impotencia.

 

9. No los insultes ni le digas que no lo quieres

Si tu pequeño te falta el respeto no lo insultes, porque eventualmente el te insultara a ti. Lo que pronto escalará a situaciones peores. Recuerda que en estos momento y situaciones estas dando el ejemplo, y le estas enseñando como actuar. Si lo insultas, le enseñas que esta bien insultar en esos momentos.

Por otro lado, en especial cuando son chiquitos uno de los peores errores a la hora de actuar cuando se portan mal, es decirles que no los quieres mas o que los abandonarás o dejaras ahí. Debemos tener presentes que inconscientemente quedar abandonado es el peor miedo de un niño.

10. ¿Estas haciendo lo que tu hijo quiere?

Nos guste o no nos guste, muchos veces los niños intentan manipularnos. Sea haciéndonos enojar, con berrinches o faltandonos el respeto, aprenden que si dicen tal palabra o hacen tal cosa tu reacciones de cierta forma. Si bien en principio es una forma de conocer el mundo, luego para ellos es un juego que eventualmente se transforma en una forma de manipulación.

Por ejemplo, si tu hijo hace un berrinche y tu pierdes el control, aprende que simplemente haciendo un berrinche tu pierdes el control. Esta es la importancia de permanecer tranquilos y calmados, y  ya con el berrinche no consigue nada, por lo que ¿para que va a hacer un berrinche?

Ojo, permanecer tranquila, no significa no hacer nada. Puedes retarlo, enojarte, o ponerle limites. Simplemente trata de permanecer en control y que no te afecte lo que hace tu pequeño. Con un poco de practica, ante situaciones difíciles te sentirás mucho mejor y no serán tan estresantes, sino por el contrario divertidas y enriquecedoras para la educación de tus hijos.

Recuerda que todo el tiempo estas enseñandole como actuar, y estas dando el ejemplo, y es en estos momento donde realmente esta aprendiendo a como comportarse ante la vida.

El respeto es la clave para no perder el respeto

El respeto y los modales son el pilar fundamental de la educación y aunque pareciera que incluso los adultos nos hemos olvidado de ellos, su importancia en la comunicación con nuestros hijos no deja de ser la misma, así que recuerda ser siempre amables con ellos, y enséñales el valor de las palabras:

  • Demuestra el respeto y exprésate siempre con un “por favor”, “permiso”, “gracias”, “lo siento”.
  • Pídeles disculpas en el caso de que te equivoques y recuerda agradecerle su esfuerzo por ayudarte.
  • Escúchales atentamente sin interrumpir sus opiniones, tantos ellos como sus problemas son igual de importantes que los nuestros.
  • Enriquece la comunicación con tus hijos hablando con ellos y demostrándote interesada en sus vidas y en lo que necesitan.
  • Da el ejemplo
  • No le mientas ni lo trates como tonto
  • Demuestra tu enojo y se claro del porque
  • Aprende a mantener el control de tus emociones
  • Aprende a demostrar el enojo sin perder el control
  • No lo insultes, ni le digas que no lo quieres más
  • Si quieres que tu hijo te respete, respetalo

Aunque educar a un niño o adolescente rebelde no es fácil, es importante que sientan que hay modales, reglas y orden en la familia, es decir, un estructura firme que los puede orientar y guiar por el camino correcto. Recuerda que cuando construimos bases solidas para una comunicación amable, considerada, honesta y respetuosa con los niños, estamos convirtiéndonos para ellos en su mejor ejemplo a seguir: Padres en quienes ellos pueden confiar y sentirse amados, respetados y seguros.

Si a pesar de todos los esfuerzos que has empleado con tus hijos, no obtienes ningún avance o resultado, lo recomendable es consultar con un experto en educación.