Familia Maternidad Vida Positiva

5 tips para terminar con las rabietas infantiles

CC BY-ND by Francisco Carbajal

¿No te ha pasado que estás haciendo las compras en el super, o vas de paseo y tu pequeño comienza a hacer una rabieta y no lo puedes controlar? Todo padre ha pasado o estará próximo a sufrir por este momento incómodo y en ocasiones desesperante, al ver a nuestro pequeño hacer una rabieta al máximo nivel y nosotros sin saber qué hacer para calmarlo. ¡No te preocupe! Estas manifestaciones de ira en los niños son más comunes de lo que crees. Veamos algunos consejos que te ayudarán a tomar el control durante estas incómodas situaciones.

Primero es importante saber que algunos expertos dicen que entre los 2 y 4 años es la etapa donde los rabietas infantiles están desbordadas, lo cual se traduce como señal de ¡Alerta! para nosotros como padres. Por tanto, tenemos que estar súper preparados para saber cómo actuar ante ellas. El adecuado manejo de una rabieta puede ser la clave para que nuestro pequeño tenga una niñez feliz y además, lo ayudas a digerir mucho mejor sus emociones, sobretodo la ira.

Sin embargo, muchos padres se preguntarán, ¿las rabietas no las hacen solo para llamar la atención?

Como padres tenemos que tener en cuenta que las rabietas no siempre las hacen para llamar la atención, porque las rabietas infantiles no surgen de la nada, generalmente el pequeño a través de ellas intenta comunicar alguna queja, dolencia o simplemente algo que está sintiendo y que no sabe poner en palabras, pero que amerita la atención de mamá o papá.  Es por ello, que es importante saber manejarlas y comprenderlas.

5 tips para manejar las rabietas en los niños

Veamos unos consejos para poder manejar esta situación y solucionar las rabietas de los niños:

  • ¡Respira mamá! y no te angusties.

Como mamá es totalmente entendible que nuestro nivel de paciencia no siempre sea el más óptimo por nuestro ajetreado estilo de vida, ya que tenemos que estar en todo al mismo tiempo y sumarle un episodio de rabietas de nuestro pequeño ¡No es fácil!, y perder el control al igual que ellos lo hace aún más difícil, ya que el número de soluciones se reducen a “0” y le transmitimos esta angustia a nuestro hijo.

Para estos casos, la respiración se vuelve nuestra mejor aliada siendo una técnica para alcanzar la tranquilidad interna de acuerdo a la psicología positiva. Por esta razón, realiza dos respiraciones profundas y mientras las haces cierras los ojos o ve hacia el horizonte. Si exageramos o le damos lugar va a ser peor. Recordemos, lo más importante ante esta situación es mantener la calma.

  • Respira junto a tu hijo.

Una vez que realices tus respiraciones individuales, toma a tu pequeño de las manos (o si es posible abrázalo) y realiza tres respiraciones profundas, que puedan sentir como entra el aire frío por la nariz y es expulsado lentamente por la boca. Esto ayudará a que el niño sincronice el ritmo de su respiración con el tuyo, alcanzando la relajación.

  • Encuentra un ambiente más tranquilo

De ser posible, es necesario que te retires a un lugar más calmado. Si estás en el Super, en la tienda o cualquier lugar, trata de ubicar un sitio donde no haya mucha afluencia de personas y el ruido sea poco, como por ejemplo un pasillo o baño. De esta manera, tu pequeño podrá respirar de forma más calmada y relajarse.

  • Busca un nuevo foco de atención para tu pequeño.

Muéstrale un nuevo elemento o hazle una cara graciosa, para que tu pequeño comienza a centrar su atención en cualquier otra cosa que no sea el motivo de su rabieta y así esta pueda ir disminuyendo poco a poco, o incluso al instante.

Si hasta ahora tu pequeño no ha parado su rabieta, ¡No te angusties!  Todavía hay más que puedes hacer, pero recuerda que deber mostrarte calmada y firme.

  • Dale tiempo.

A veces como padres nos dejamos llevar por la desesperación buscando mil formas de calmar a nuestro niño, pero nos pasamos por alto lo importante que es poder  otorgarles el tiempo y el espacio para que ellos también procesen lo que están sintiendo. Este tip puede ser la clave para lograr que cese la rabieta. Asimismo, luego de hacer las respiraciones que te comentaba al inicio, toma a tu pequeño de la mano y continúa haciendo tus actividades pero a un ritmo más pausado. De esta manera el niño podrá ir bajando el nivel de ira al sentirse atendido por mamá.

Una vez reducido el llanto y los gritos no creas que todo termina allí, es ahora cuando entras en el momento crucial de las rabietas, porque de esto depende si las mismas se repetirán de forma continua o si por el contrario, irán reduciendo.

  • Ayuda a tu pequeño a reconocer la emoción.

Es momento de identificar ¿qué fue lo que pasó?, ¿qué sintió?, pero seguramente ustedes como mamá se preguntarán  ¿es esto importante de hacer? La respuesta a esta pregunta es un rotundo “Sí” ya que le permitirá a tu pequeño ir reconociendo sus emociones, para luego facilitar el manejo de las mismas. Sin embargo, debes tener en cuenta que el niño no siempre contará con todas las palabras para responderte a esas preguntas (porque incluso a veces ni nosotros como adultos las logramos responder), pero este proceso lo puedes guiar ayudándolo a ponerle nombre a esas emociones como: Ira y tristeza.

  • Ofrécele alternativas al niño.

Luego de lograr identificar las emociones, se vuelve necesario brindarle a nuestro pequeño otras soluciones distintas a la ira, como por ejemplo, negociar como solo ellos lo saben hacer. Adicionalmente, es importante hacerles ver lo poco beneficioso que son las rabietas, el destruir cosas o insultar a alguien, lo cual ayudará al niño a ponerse en el lugar del otro y entender que puede herirlo con su comportamiento, así como también puedes sancionar la rabieta. Por ejemplo, en el caso de que la rabieta fuera un “capricho”, es importante enseñarle al niño que existe otras formas de conseguir lo que quiere.

  • ¡Pide disculpa! Enseña a tu pequeño.

A veces pasamos por alto los golpes o gritos que hacen nuestros pequeños cuando pierden el control sin disculparse con el otro, y la verdad es que es significativo mostrarle cómo esto puede afectar a la otra persona, ya que ayudará a que el niño tome consciencia de sus actos y piense un poco más antes de hacer una rabieta. Por eso ante una rabieta del pequeño, lo importante es permanecer tranquilo.

¿Cómo prevenir las rabietas infantiles?

Recordemos que la rabieta no es más que la manifestación de la ira en su máximo nivel, por lo que los medios que pueden resultar más efectivos para prevenirlas son las actividades al aire libre como el deporte, paseos al parque, practicar danza, donde el niño pueda liberar la tensión de una manera más adecuada. También es importante entender porque suceden, y que es los que nos quiere comunicar nuestro pequeño: ¿es una frustración? ¿esta enojado? ¿se siente solo? ¿o es solo  un capricho?

Finalmente mamá, estos tips puedes utilizarlos como mejor te funcionen porque solo tú conoces lo suficientemente bien a tu pequeño y sabrás si es una rabieta con razón o una rabieta solo para llamar tú atención. Sin embargo, es importante tener en cuenta que si estas rabietas infantiles continúan con el mismo nivel o aumentan pasado los 4 años, es recomendable que visites a un especialista para que recibas la mejor atención para tu pequeño. Además, las rabietas infantiles aunada a trastornos pueden verse acompañadas por comportamientos con un alto grado de agresividad, dificultades al momento de dormir y en el control de esfínteres.