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Depresión en bebés recién nacidos: ¿Cómo saber si tu bebé está deprimido?

depresión neonatal

Comúnmente los bebés son asociados a emociones alegres, sin imaginar que pueden llegar incluso a sufrir depresión neonatal, mejor conocida como depresión en bebés recién nacidos, un trastorno que a diferencia del caso de adolescentes o adultos, muchas veces pasa desapercibido gracias a la desinformación.

La idea de la depresión neonatal no suele ni siquiera pasar por la mente de futuras madres, incluso madres que ya han tenido varios embarazos no imaginan que un recién nacido pueda sufrir trastornos del estado de ánimo. Pero, esta posibilidad existe y puede evitarse.

Los bebés nacen biológicamente preparados para iniciar un intercambio afectivo con el fin de ligarse de manera intensa y lo más rápido posible con una persona, para así asegurarse la protección y la supervivencia.

Sin embargo, este intercambio puede verse afectado, trayendo consecuencias negativas para el desarrollo del infante.

¿Cómo es la depresión en bebés recién nacidos?

La depresión es un trastorno del estado del ánimo, que como ya sabemos, puede afectar a grandes y chicos. Al igual que en los adultos, su principal signo es estar triste, desanimado o irritable durante semanas, meses o incluso durante más tiempo.

Diversos aspectos pueden verse afectados gracias a la depresión neonatal: el nivel de energía, el ciclo del sueño y el apetito de los infantes. Debido a esto es importante ir conociendo las rutinas del bebé y si notamos algo extraño o fuera de lo común, comentarlo al pediatra.

Gracias a un estudio publicado en la Revista de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente, se determinó que existen patrones cerebrales en neonatos que predicen signos de depresión y ansiedad que el niño puede manifestar más adelante.

El ambiente y las experiencias a las que estén expuestos los niños a lo largo de su desarrollo pueden hacer más o menos probable que estos síntomas se desarrollen.

Según los hallazgos, ciertos patrones de conectividad cerebral en los recién nacidos pueden predecir la probabilidad de que el bebé muestre síntomas de enfermedad mental. Lo que incluye tristeza, timidez excesiva, nerviosismo y ansiedad de separación, condiciones estrechamente vinculadas con la depresión clínica y ansiedad en niños mayores y adultos.

depresión neonatal

Un estado depresivo es más difícil de detectar en infantes y muchas veces pasa desapercibido.

¿Cómo saber si mi bebé está deprimido?

La depresión neonatal se verá reflejada en el estado anímico del infante, esto no quiere decir que el bebé llorará siempre porque estará triste, en su lugar, se trata de que el bebé estará apático y sin ninguna iniciativa.

El comienzo de la depresión puede darse de manera súbita o gradual. Diagnosticarla puede ser difícil debido a que puede presentar síntomas típicos de otros trastornos, como la ansiedad o el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

A pesar de que un niño puede presentar uno o más síntomas de depresión, generalmente se considera un trastorno depresivo mayor si se observan cinco o más de los síntomas por un periodo mínimo de dos semanas durante la mayor parte del día.

Con niños de hasta tres años, las señales para preocuparse empiezan cuando esos niños parecen tristes o decaídos, incluso cuando sus padres o familiares les están consolando.

Puesto que la depresión puede manifestarse de formas diferentes y puede ser difícil de notar a simple vista, lo ideal será explicar al médico de cabecera si los sentimientos de tristeza o el decaimiento en el infante parecen persistir durante varias semanas.

Síntomas presentes en la depresión neonatal

Muchas veces se piensa que un bebé se puede sentir mal solo por la incomodidad del pañal o la necesidad de alimento, esto no siempre es así, por ello es importante que sepas cómo identificar si tu bebé sufre depresión neonatal.

Si el bebé no sonríe, no responde a estímulos y no reacciona si se le deja con un extraño, puede sufrir depresión neonatal.

Según la etapa de desarrollo en la que se encuentre el niño y su personalidad, los síntomas de la depresión pueden variar, consulta a un médico si tu bebé presenta estos síntomas:

  • Estado de ánimo triste.
  • Pérdida de interés.
  • Cambios en el ciclo del sueño.
  • Pérdida de apetito.

Las consecuencias del estrés en los primeros meses se arrastran durante el resto de la vida.

Actitudes que pueden demostrar depresión en bebés recién nacidos y son pasadas por alto:

Es normal que los bebés lloren, es su manera de atraer la atención cuando quieren algo, relacionarse con los padres y el resto de la familia y explorar a su manera el mundo externo. Es por esto, que el hecho de que no exista llanto en la casa debe ser motivo de preocupación.

Si el bebé tiene, por ejemplo, 8 meses y se va con extraños sin demostrar preocupación, no significa que sea sociable. A esa edad lo normal es tener angustia de separación y llorar cuando no se está con las personas conocidas.

Que el bebé no llore no significa que no esté triste, en la depresión temprana la expresión más manifiesta no es el llanto, sino la apatía y la inhibición en la iniciativa.

Importancia de la madre en la depresión neonatal

Una de las principales causas de la depresión neonatal, es que la madre sufra un proceso depresivo. Cuando el vínculo afectivo entre el recién nacido y la madre es positivo, el niño tiene interacciones afectivas positivas, lo que se traduce en que el bebé estará feliz y se mostrará alegre y seguro, disfrutará lo que recibe, solicitará a las personas de su entorno y les contestará con agrado.

Por el contrario, cuando existe un déficit en el vínculo entre el lactante y su madre, los afectos negativos dificultan seriamente la posibilidad del intercambio afectivo y esto se refleja sobre todo en trastornos del humor y del desarrollo.

Si la depresión de la madre no es grave, con la intervención terapéutica la recuperación es rápida, tanto en la madre como en el bebé.

Sin embargo, cuando la depresió es crónica y la madre se muestra distante, irritable y decaída durante largo tiempo, el bebé puede desarrollar una gran apatía, desligamiento, distanciamiento afectivo y ser muy poco solicitante.

depresión neonatal

Menos de la mitad de los niños con depresión reciben un tratamiento adecuado.

¿La depresión en bebés recién nacidos puede tener otros efectos en la salud de mi bebé?

Si, y las consecuencias que puede llegar a tener la presencia de un cuadro depresivo en el bebé son varias. Además de mantener al bebé en un estado de decaimiento y con una disminución en las defensas biológicas, puede producir cierto retraso en el desarrollo, lo que podría traducirse en:

  • Inicio del caminar más tarde de lo normal, alrededor de los 17-18 meses.
  • Retraso en el desarrollo del lenguaje, incluso hasta los dos años.
  • Problemas de sueño.
  • Somatizaciones frecuentes.
  • Enfermedades de tipo infecto-contagioso.
  • Alteraciones en la alimentación.

La depresión preautística se ve en bebés de entre seis y ocho meses, en cuyos casos el distanciamiento afectivo se hace muy grave y llega a transformarse en rechazo.

Factores de riesgo de la depresión en bebés recién nacidos

Determinados rasgos de temperamento y personalidad aumentan el riesgo de desarrollar una depresión mayor. De igual forma, pueden afectar acontecimientos adversos en la infancia, especialmente cuando son múltiples y de diferentes tipos.

Por su parte, los niños cuyos progenitores tienen un trastorno depresivo tienen de dos a cuatro veces mayor riesgo. Además de esto, tener otro trastorno psicológico aumenta el riesgo de desarrollar una depresión o de dificultar su mejoría.

Tener una enfermedad médica crónica o incapacitante también aumenta el riesgo de episodios depresivos.

¿Puede la depresión en bebés recién nacidos llevar a otros trastornos del ánimo?

Existen situaciones que pueden estresar a los bebés, lo que podría dejar huella en sus conexiones cerebrales. Es por esto, que se vuelve fundamental para la salud del infante, satisfacer sus necesidades y cuidar su salud mental desde sus primeros días de vida.

Luego de realizar el diagnostico de una depresión, u otros trastornos similares del estado de ánimo, los profesionales de la salud mental distinguen entre varias categorías distintas. A su vez, todas ellas se asocian a un estado de ánimo decaído como síntoma principal, pero se desarrollan de formas diferentes.

  • Un episodio depresivo intenso de desarrollo reciente y con duración de al menos dos semanas, se conoce como depresión mayor.
  • La depresión crónica es un trastorno más leve, que se desarrolla de una forma más gradual y dura por lo menos dos años.
  • Existe un tipo de depresión conocida como trastorno afectivo estacional, la cual está relacionada con la exposición a los rayos del sol. Esta se desarrolla mayormente cuando se reducen las horas de luz solar que recibe el niño, por ejemplo en países con estaciones, durante la época de invierno.
  • Un suceso trágico, como la muerte de un ser querido, puede llevar a un trastorno de adaptación con ánimo depresivo.
  • El trastorno bipolar (también conocido como depresión maníaca o depresión bipolar) es una afección caracterizada por episodios de depresión mayor que se alteran con episodios de manía (energía y alegría exacerbadas).
  • Si el niño presenta un patrón de rabietas intensas y frecuentes, estallidos de agresividad y enfado, acompañado de un estado habitual de irritabilidad, puede estar sufriendo de un trastorno de desregulación del estado de ánimo disruptivo (o perturbador). Esta condición tiene una duración mínima de un año en niños mayores de 6 años.

Uno de cada 20 niños y adolescentes, tendrá un episodio depresivo antes de cumplir los 19 años.

¿Qué hacer si mi bebé recién nacido tiene depresión?

El apoyo de los padres y familiares es fundamental en cualquier tratamiento. En casa puedes establecer pautas sencillas que ayudarán a tu hijo a afrontar la depresión.

  • Asegúrate de que tu hijo esté teniendo una alimentación completa y nutritiva según su etapa de desarrollo.
  • Verifica que el infante este durmiendo correctamente y durante el día se encuentre activo y enérgico.
  • Pasa tiempo de valor con tu hijo, mímalo y sostenlo en tus brazos, demuéstrale cuanto lo amas.
  • Sé paciente y comprensiva, entiende que tu pequeño puede estar sufriendo cambios de humor sin su intensión, por lo tanto evita regañarlo o castigarlo.
  • Nunca le hables mal a tu pequeño, siempre trátalo con amor y comprensión.

Todos estos aspectos tendrán efectos positivos en el estado de ánimo del recién nacido. El hecho de mantener una relación positiva con sus familiares, ayuda a reforzar la resiliencia de un niño ante la depresión.

Un psicólogo puede brindar asesoramiento a los padres para que puedan apoyar y responder mejor a un niño que está atravesando una depresión.

¿Cómo evitar el estrés en el neonato?

Las experiencias y el ambiente en el que se desenvuelva el bebé durante la infancia temprana, influyen decisivamente en la formación del cerebro, ya que este se encuentra en constante desarrollo durante ese período.

Debido a esto, es importante proporcionarles a los infantes vivencias agradables, que les brinden seguridad y apego para favorecer su salud mental.

Procura realizar estas prácticas para mejorar la salud mental de tu hijo:

  • Atender siempre el llanto del bebé.
  • Practicar el Método Canguro con el recién nacido (haya nacido prematuro o a término).
  • Interactuar con el bebé desde el embarazo.
  • Hablarle, sonreírle y favorecer la cercanía y el contacto físico (masajes, caricias, piel con piel, paseos).
  • Establecer rutinas diarias de alimentación, higiene, abrigo y sueño que le aporten tranquilidad y seguridad.

Busca la ayuda de un especialista

La depresión neonatal es tratable, y puede mejorar cuando se recibe la atención y cuidados adecuados. Por el contrario, si no es tratada, los problemas continuarían e incluso podrían empeorar.

Cuando lleves a tu hijo al pediatra coméntale todos los rasgos o comportamientos que encuentres extraños en el pequeño. Después de realizar una exploración física completa para descartar afecciones que le podrían provocar síntomas depresivos, el pediatra determinará si es necesaria la referencia a otro especialista.

Un psiquiatra o un psicólogo de niños y adolescentes puede evaluar a tu hijo y recomendar un tratamiento. Puede tratarse de psicoterapia, medicamentos o incluso de ambas maneras a la vez.

La interacción entre el bebé y sus padres es vital para su desarrollo. Sin embargo existen niños que, por su disposición biológica, no responden a los estímulos como los demás niños. Pueden solicitar de forma confusa, tener gran dificultad para calmarse y pueden llegar a dificultar las labores de sus padres. Por ello lo ideal será analizar el comportamiento de tu pequeño con un especialista.

Ante cualquier preocupación consulta a tu pediatra de confianza, de esta forma podrán abordar cualquier situación de la mejor manera y con la antelación adecuada.

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