Cuentos Infantiles

Fábula de la liebre y la tortuga

El conejo y la tortuga, fabula para niños
La fabula del conejo y la tortuga es un un maravilloso cuento para niños

Fábula de la liebre y la tortuga, es un lindo cuento corto para niños, una fábula sobre el esfuerzo, el exceso de confianza y otras barreras que con el crecimiento de tus hijos irán conociendo. Por lo cual este cuento infantil es una bonita historia que tus niños deben conocer desde chicos para que puedas evocarla cuando alguna dificultad se presente en el camino de tus hijos.

La fábula de la Liebre y la Tortuga es un cuento infantil que nos deja una serie de enseñanzas tanto a los chicos como a nosotros como padres y adultos y es que aun cuando ya hemos madurado y ahora nuestra labor es criar, las fábulas infantiles nunca dejaran de darnos herramientas valiosas para hacerle frente a la vida.

La fabula de la liebre y la tortuga les enseñará a tus niños:

  1. Que no hay que burlarse jamás de los demás.
  2.  Aprender que la pereza y el exceso de confianza pueden hacernos no alcanzar nuestros objetivos.
  3. Los lentos y estables pueden ganar la carrera.
  4. Los rápidos y tenaces vencen a los lentos y estables en el corto plazo pero…
  5. Quienes identifican sus habilidades  pueden aprovecharlas
  6. Todos tenemos un talento
  7. ¡No hay que confiarse!

Fábula para niños: La liebre y la tortuga

Érase una vez en el mundo de los animales una liebre muy orgullosa y vanidosa, que siempre decía que ella era la más veloz de todos los animales. Ella se burlaba de todos, pero en especial de la lentitud de la tortuga.

– ¡Eh, tortuga, no corras tan rápido! Se burlaba la liebre riéndose de la tortuga.

Pero un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una inusual apuesta a la liebre:

– Estoy muy segura de poder ganarte una carrera.
– ¿A mí? – Preguntó toda asombrada la liebre.
– Sí, sí, a ti – afirmo la tortuga – Hagamos una apuesta y veamos quién gana la carrera.

La liebre, orgullosa y muy engreída, aceptó.

Entonces, todos los animales se reunieron para ver la carrera. Nunca nadie había desafiado a la liebre. El búho marcó los puntos de partida y de llegada, y la carrera comenzó en medio de la incredulidad y asombro de todos los asistentes.

Muy confiada en sí misma, la liebre dejó tomar ventaja a la tortuga mientras se burlaba de ella. Luego, se lanzó y empezó a correr velozmente, en muy poco tiempo sobrepasó a la tortuga que caminaba despacio, pero firme y sin detenerse por nada.

Aburrida, la liebre se detuvo a mitad del camino en un hermoso prado verde, Como había tiempo, se dispuso a descansar antes de concluir la carrera y se quedó dormida; mientras la tortuga seguía caminando, paso tras paso, muy lentamente, pero sin detenerse ante nada.

Y cuando la liebre se despertó, y vio con pavor que la tortuga ya se estaba a muy poca distancia de la meta. De un sobresalto, la liebre salió corriendo con todas sus fuerzas, pero ya era demasiado tarde. ¡La tortuga había alcanzado la meta, y por lo tanto, ganado la carrera!

A pesar de la gran humillación, ese día la liebre aprendió que no hay que burlarse de los demás porque nadie, absolutamente nadie, es mejor pues todos y cada uno tenemos distintas cualidades. Por último, aprendió que el exceso de confianza es el mayor obstáculo para alcanzar nuestras metas.

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