Maternidad

¿Cómo actuar ante una rabieta de tu niño en público?

niño con los brazos cruzados en una rabieta

Estás en el centro comercial o en el supermercado y tu niño, el que tú crees que es el más bello del mundo, de repente quiere comerse otro helado más, o quizás un juguete que vio es un estante o agarrar muchas galletas para colocarlas en el carrito del supermercado y al decirle que no empieza a gritar, a llorar y a tirarse al piso, todo al mismo tiempo.

¿Te ha pasado? No te preocupes ni te avergüences. Bienvenida al club de las madres que han tenido que soportar los berrinches o rabietas de sus niños mientras todas las personas alrededor las miran.

En ese momento en el que tu niño está atravesando por una rabieta seguro que lo que más te molesta o te incomoda de todo es que las personas te miran con cara de reproche, porque sientes que para los demás la rabieta del niño es tu responsabilidad.

Además de esto,  mientras el pequeño parece no cansarse de gritar, tú no sabes qué hacer. Si no le das lo que quieres seguirá llorando, si lo reprendes puedes ser juzgada por los demás como una persona muy dura con su niño, pero si no lo haces entonces también eres una madre que permite que su niño haga lo que sea.

¿Entonces? Bueno, si te quieres ir por el camino fácil terminarás dándolo a tu niño lo que al principio te negaste a darle, así dejará de llorar, al menos hasta que se presente otra cosa que quiera. Pero te advertimos que si lo haces las consecuencias a largo plazo serán mayores.

Ante un berrinche es importante que tomes en cuenta varios factores y pongas en práctica algunos consejos de expertos que te ayudarán a sobrellevar una rabieta con más calma y que a la larga hará que desaparezcan.

niño llorando
Es importante que los padres entiendan que deben mantener su decisión a pesar de las rabietas de los niños

1. Las rabietas son naturales en los pequeños

No es que tu niño sea el peor del mundo por hacerte pasar por una situación complicada ante las demás personas, sino que es común a partir de una edad que los niños deseen tener todo lo que quieran.

Los seres humanos no nacemos con un esquema de límites establecidos, sino que los aprendemos a medida que crecemos, por lo que al inicio no aceptamos un no como respuesta y queremos obtener todo lo que queramos.

2. Jamás cedas a una rabieta

Es importante, esencial y prioritario que jamás, léelo bien, jamás cedas a una rabieta de tu niño. Decirlo es muy sencillo, pero hacerlo es mucho más complicado, pues la presión que sientes por la mirada de los demás puede hacerte pensar que para salir del paso debes dejar que el niño haga lo que quiere.

Lo cierto es que el pequeño está en un proceso de aprendizaje y si aprende que llorando o gritando se consiguen las cosas, entonces lo va a seguir haciendo, hasta en su vida adulta.

3. Que no te importe lo que digan los demás

La mayoría de los padres ceden a una rabieta de su niño ante la presión de ser juzgados por las demás personas. Es hora de que aprendas algo que te ahorrará muchas molestias en la vida: Siempre a alguien no le gustará como crías a tu niño, por mejor que creas que lo estás haciendo.

Relájate un poco. Hagas lo que hagas ante un berrinche de tu niño siempre a alguien no le parecerá correcto, así que preocúpate solo por enseñarle a tu niño que las cosas no se consiguen de ni cómo ni cuando él lo desea.

4. ¿Y si se tira al piso?

Resiste, esta generalmente es la última fase de una rabieta y la que genera mayor estrés en los padres. Dependiendo del lugar en el que estés y si puedes deja que el niño de todas las vueltas que quiera, pero mantén tu decisión no con todas tus fuerzas.

Háblale despacio y sin gritos, y exígele que se levante lo más rápido posible.

5. ¿Puedo reprimirlo en público?

Por supuesto, pero desde la calma y no con rabia. Lo mejor que puedes hacer es decirle que si continúa con la rabieta, ya no va a salir a jugar con sus amigos o no van a ir a ver la película que tanto desea ver.

Lo más importante es que si no te hace caso, entonces cumplas con lo que dijiste. Así el niño aprenderá que con una rabieta no solo no consigue lo que quiere, sino que además pierde algo que le gusta mucho.

6. Habla después con él

Una rabieta no dura para siempre, aunque os minutos que puede durar te parecen eternos. Cuando ambos estén más calmados, siéntate junto a tu niño y habla de lo que pasó.

Explicar que tú tienes la autoridad en todo momento y que para obtener las cosas que se quieren se debe negociar y no pelear hará que tu pequeño logre un mayor aprendizaje de lo ocurrido.

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