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¿Ansiedad después de la luna de miel? Más común de lo que crees

pareja de recien casados
Despues de la fiesta vienen la ansiedad post boda

Ya saliste de la iglesia. Ya estás casada. Después de meses de planificación ya la ceremonia y el festejo terminaron y la luna de miel también. Ahora te encuentras en una casa nueva con tu esposo y con una vida por delante y un matrimonio que debería ser para toda la vida.

En ese preciso momento puedes llegar a sentir una ansiedad inexplicable, pues estás feliz pero a la vez por primera vez estás consciente de que tu vida ya ha cambiado.

¿Te suena familiar? Si es así, tranquila. Este un sentimiento por el que pasan muchas parejas después de casarse y en el que los expertos concuerdan que es completamente normal.

manos de recien casados con sus anillos de compromiso
¡No te asustes! La ansiedad es normal y solo debes manejarla

¿Por qué el miedo post boda?

A algunas personas el compromiso los asusta de una manera tal que nunca llegan al altar, pero a otras los nervios los atacan después que todo ha pasado.

Es natural que los grandes cambios en la vida vengan llenos de muchos temores, pero este temor no es necesariamente un indicio de que algo esté mal, sino de que simplemente las cosas ya no serán como antes y que debes adaptarte a tu nueva vida, algo que no es fácil.

Un estudio reveló que cada vez se incrementa el número de divorcios durante el primer año de matrimonio, por lo que los especialistas en relaciones de pareja señalan que cada vez menos personas saben manejar esta etapa de adaptación y terminan la relación rápidamente.

Lo más importante es que no te asustes al primer cambio en el matrimonio. Solo debes saber que es normal cierta ansiedad y que debes manejarla. Recuerda qué te hizo sentir algún cambio en tu vida. Experiencias como el primer día en la escuela o mudarte de casa al principio asustaron, pero eso no implicó que hayan sido malas ideas.

Con el matrimonio es lo mismo. Después de pocas semanas la ansiedad desaparecerá.

¿Me caso o no me caso?

Lo mejor es aclarar todas las dudas antes de dar el “Sí, acepto” y conocer lo más posible a tu pareja para estar realmente segura del paso que vas a dar, además es muy importante que midas tus expectativas para saber si la persona que está a tu lado es capaz de asumirlas todas.

Casarse que trae muchísimos cambios. Si pretendes que todo siga igual quizás te lleves una decepción, pero no hay de qué preocuparse, cuando hablamos de cambios no estamos diciendo que sean malos, simplemente las cosas será diferentes, en la mayoría de las veces para mejor.

Cosas que no son razón para casarte

Muchas veces las mujeres no llenamos de ideas falsas acerca del por qué debemos casarnos. Es tiempo de sentarse un rato para evaluar si esas ideas no son más bien excusas. Esto te ahorrará muchos dolores de cabeza después del matrimonio.

  1. Él es perfecto: ¡Cuidado! Nadie es perfecto y es importante ver las imperfecciones antes del matrimonio para evitar sorpresas. Por eso es que se recomienda que la pareja tenga un tiempo suficiente para conocerse antes del matrimonio y no casarse en la etapa de enamoramiento profundo de los primero meses, pues en ese momento es difícil ver cualquier error.
  2. Se me pasa el tren: Esto le sucede mucho a las mujeres que se sientan presionadas por la sociedad para casarse a una edad determinada, por lo que al llegar a esta edad cualquier persona es un buen partido.
  3. Hay que casarse para ser feliz: Depende. La felicidad de una persona no se determina por el hecho de que se case o no. Para algunos el matrimonio no es la mejor opción y deciden simplemente no casarse. Así que no te lleves por estereotipos, simplemente decide lo que es mejor para ti.
  4. Ya tenemos mucho tiempo de novios: Es habitual que las relaciones evolucionen, por lo que se espera que noviazgos largos cambien su estatus a esposos, pero hay que tener cuidado. No siempre una relación larga asegura un matrimonio exitoso. Es importante que la relación sea sólida, tengan planes en común y el amor esté presente.
  5. Vamos a tener un bebé: Esperar un pequeño no implica que esté implícito el compromiso matrimonial. Puede ser una coincidencia que refuerce las ganas de casarse, pero no es la razón máxima para hacerlo, pues te vas a casar con otra persona y no con tu hijo.