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Violencia contra la mujer: 7 pasos para evitar los abusos

Violencia contra la mujer
Tú tienes el poder y la fuerza para liberarte de la violencia.

A las mujeres siempre nos han dicho que hay que estar atentas a la violencia contra la mujer, que hay que cuidarse de que no nos golpeen. También es común enseñarle a los hombres que a las mujeres no se les pega.

Cada día la violencia es más normalizada en la sociedad y somos las mujeres las que más la sufrimos

Sin embargo, la realidad es más compleja ya la violencia no es solo física y no siempre va en forma de cachetada. Y la verdad es que poco nos han dicho sobre cómo identificarla, porque la violencia contra la mujer tiene diversas formas de llevarse a cabo, muchas veces puede pasar desapercibida y la vemos como algo “normal”.

Estas situaciones donde no percibimos la violencia son las que resultan mucho más peligrosas para nosotras como mujeres, porque se va creando el efecto bola de nieve. Es decir, pequeñas situaciones se suman hasta crear un acto de violencia grande, como por ejemplo ser golpeada o incluso ser humillada.

Por esta razón, como mujeres es importante poder reconocer las señales de alerta por más “pequeñas” que sean. Además, recordemos que la violencia contra la mujer puede venir de cualquier persona, así como también en cualquier contexto.

Es momento de empoderarnos y hacer valer nuestros derechos con la fuerza positiva y tenacidad que nos caracteriza como mujeres.

Violencia contra la mujer
Es momento que te empoderes y le digas NO a la violencia contra la mujer

¿Cuáles son los tipos de violencia contra la mujer?

Los tipos de violencia contra la mujer son diversos, y abarcan desde lo físico hasta lo psicológico y lo emocional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) para Noviembre 2016 encontró que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido de violencia física y/o sexual, bien sea por sus parejas o terceros.

Asimismo, estimó que aproximadamente el 38% de los asesinatos de mujeres son llevados a cabo por parejas masculinas a nivel mundial. Y es que la violencia contra la mujer está presente en todos lados, lamentablemente los casos de violencia se han convertido en comunes.

Sin embargo, el buscar ayuda siempre es la mejor opción a pesar de que la mujer víctima de violencia, no la considere tan siquiera como una opción, ya que normalmente sufre amenazas constantes para que evite denunciar la violencia.

Como mujer tenemos las herramientas para afrontar cualquier tipo de situación, somos personas capaces de poder defendernos, tenemos la fuerza interna y el valor para poder hacerle frente a la violencia y salir libres de ella. ¡Solo hay que buscar ayuda!

Conocer los diferentes tipos de violencia resulta útil, porque el primer paso para atacarla es identificarla.

Violencia física

Este tipo de violencia puede ser la más notoria, pues las huellas suelen ser externas y visibles para las demás personas. Por más que tapemos estas marcas con el mejor maquillaje, ocultarlas será muy difícil.

La violencia contra la mujer en su modalidad física, está referida a todo aquel daño y sufrimiento físico hacia la mujer ocasionado por otra persona. Alguna de sus manifestaciones son hematomas internos o externos, quemaduras, heridas, lesiones físicas o empujones que afecten la integridad física de nosotras como mujeres.

¿Cómo reconocer la violencia física?

Esta modalidad de violencia contra la mujer puede ser la más sencilla de reconocer cuando es una amiga u otra persona quien la sufre. Sin embargo, cuando somos nosotras quienes la padecemos puede resultar más complicado de dejarlo ver como “normal”. Veamos representaciones de este tipo de violencia para poder reconocerla y mantenernos alerta:

  1. Empujones para apresurarnos a buscar los productos en el supermercado, empujones contra la pared, etc.
  2. Golpes en la espalda de la otra persona después de hacer algún chiste o comentario gracioso.
  3. Apretón en los brazos o cualquier parte del cuerpo para hacerle un llamado de atención, apresurarla, etc.
  4. Que te arrojen objetos para pedirte algo o sin motivo alguno.
  5. Cuando te hunden bajo el agua “jugando”.

Violencia obstétrica

Cuando se habla de violencia obstétrica, se refiere a la falta de toma de decisiones por parte de la mujer ante representantes de la salud, al momento de practicar alguna intervención médica, ya que se omite o incluso no se consulta a la mujer.

Además, la violencia obstétrica abarca tratos deshumanizadores hacia la mujer por personal médico, lo que sin duda afecta la calidad de vida de la misma.

Expertos han encontrado en España un alto porcentaje de prácticas de cesáreas, llegando al 24% en el 2003, con una subida a 26% en el 2007. Sabiendo que la Organización Mundial de la Salud señala que, el índice de adecuado de partos por cesárea debería oscilar entre el 10% y el 15%.

¿Cómo reconocer la violencia obstétrica?

Es importante que como mujeres estemos atentas al momento de asistir a consultas médicas. Ten en cuenta que el cuerpo es tuyo, te pertenece y solo tú puedes decidir sobre él. Veamos algunas de sus manifestaciones:

  1. Médicos que no indagan sobre los síntomas expuestos durante las consultas médicas.
  2. Especialistas que no informan sobre los procedimientos médicos que se harán.
  3. Médicos que evaden las preguntas de las pacientes.

Violencia psicológica

Las mujeres que se dejan humillar y lo intentan disimular como si nada pasara están sufriendo violencia psicológica. Esta modalidad puede pasar “desapercibida”, aunque la verdad es que nos deja una gran huella interna en el corazón, autoestima y en la psique de la persona.

Más adelante, esta violencia psicológica se verá reflejada en el actuar de la mujer víctima, que incluso la repetirá con sus hijos y u otras personas.

¿Cómo reconocer la violencia psicológica?

Algunas veces hay que ser minuciosos para detectar la violencia contra la mujer bajo la modalidad psicológica ya que en pocas ocasiones es realmente notoria. Veamos algunas de sus representaciones:

  1. Humillaciones en público o privado.
  2. Incapacitación sin razón, como por ejemplo cuando nos dicen “Es que ella no sabe hacer eso” antes de darnos la oportunidad de intentarlo.
  3. Ausencia de equidad de género. “Las mujeres para la casa y los hombres a trabajar” “Mejor quédate con los niños en casa, porque no sabes hacer otra cosa”, “No quiero que trabajes, las mujeres son de la casa”, “Las señoritas no hacen esas cosas”, “Mejor aprende a cocinar para que te puedas casar” “A los hombres no les gustan las mujeres que no quieran tener hijos”.
  4. Rechazo por ser mujer. “Amor, mejor ve a otro lugar porque estas son conversaciones de hombres”
  5. Celos insaciables de la pareja, invasión de la privacidad, revisión de tu teléfono, vigilar a dónde vas y con quién compartes, perseguirte a los lugares, aislarte de tus amistades.
  6. Comentarios de menosprecio y señalamientos. “Deberías de ir a trotar, estás gorda” “Con ese vestido pareces prostituta, cámbiate porque así no saldré contigo” “Tus amigas están más bonitas que tú”.

Violencia sexual

La violencia sexual incluye todo lo previo al acto sexual en sí, cuando este se da con agresión y ausencia de concientización de la mujer. La violencia contra la mujer puede manifestarse también al privar a la mujer de poder decidir libremente sobre su sexualidad.

Como mujeres tenemos derechos para decidir con quien, cuando, de que forma y cómo.

¿Cómo reconocer la violencia sexual?

La violencia sexual generalmente la asociamos con las violaciones en callejones solos o mujeres secuestradas que son violadas, lo vemos como situaciones muy ajenas a nosotras, y la verdad es que le puede estar pasando a tu vecina, amiga, o incluso, nosotras podemos pasar por algún episodio de violencia sexual y no logramos reconocerlo.

Lo importante es que podamos identificarlas a tiempo y ponerles freno.

  1. Insistencia por parte de la otra persona en llevar a cabo el acto sexual.
  2. Persecución o acoso de la otra persona para llevar a cabo el acto sexual.
  3. Durante el acto sexual, la mujer se ve obligada a complacer a la otra persona, en lugar de ser un acto de placer mutuo.
  4. La pareja se muestra agresiva durante el acto sexual o previo al mismo.
  5. El deseo de la mujer de no tener relaciones sexuales se omite y se ve obligada a acceder al deseo de su pareja.
  6. La mujer es obligada a hacer cosas que no desea hacer durante el acto sexual.
  7. Amenaza por parte de la pareja hacia la mujer para tener relaciones sexuales.
  8. Acoso sexual por medio de mensajes y llamadas a la mujer.
  9. Acercamiento sexual sin consentimiento de la mujer. Cuando una amistad o incluso profesional en la salud, intenta seducir de forma inapropiada y abrupta a la mujer sin su consentimiento.

Violencia simbólica

La violencia simbólica es uno de los tipos de violencia más naturalizada porque se puede observar en nuestro día a día. La violencia simbólica son todos aquellos mensajes, iconos o  publicidad que nos desvalorizan. Por ejemplo, la mujer como el débil o frágil.

¿Cómo reconocer la violencia simbólica?

La violencia simbólica se puede manifestar de diferentes formas que se presentan en nuestro día a día. Veamos algunas maneras de reconocer la violencia simbólica.

  1. Publicidades con ausencia de equidad de géneros. Existen campañas, anuncios publicitarios que proponen un ideal de pareja donde colocan a la mujer por debajo del hombre: las mujeres delicadas y débiles, mientras que los hombres son los más fuertes y dominantes. Es importante que puedas saber que esto es totalmente ¡falso! Somos capaces de tener tanta fuerza psicológica como ellos, somos personas pensantes e inteligentes y podemos hacer todo lo que nos propongamos.
  2. Ideales de mujer perfecta. La sociedad presenta un modelo de mujer perfecta muy apegado a la sumisión, otorgándole todo el poder al hombre. Por tanto, la sociedad implementa actividades específicas para las mujeres y los hombres. Las mujeres deben ser madres, saber atender una casa y si hay tiempo… estudiar. ¡Atentas con esto mujeres!
  3. Discriminación social para las mujeres. “Las mujeres no juegan fútbol”, “La ingeniería es para los hombres nada más”.

Violencia laboral

La violencia contra la mujer en el ambiente laboral es bastante común, sin embargo, esta violencia se esconde tras infinitas excusas sin valor. Por tanto, es importante que tú como mujer estés segura de tus conocimientos y habilidades. Así, te podrás asegurar que no seas víctima de la violencia laboral.

¿Cómo se reconoce la violencia laboral?

La violencia laboral se puede manifestar de diversas maneras, todas ellas dentro de entornos laborales donde se desenvuelva la mujer. Veamos algunas de sus representaciones:

  1. Negar ascenso por ser mujer.
  2. Disminuir capacidades laborales a la mujer para evitar que sea candidata para un puesto vacante.
  3. Asignación de tareas extras que no corresponden a su cargo laboral, como por ejemplo traer el café al jefe, servir el almuerzo a los jefes, etc.

Estas son solo algunos de los tipos de violencia contra la mujer, podemos ver que puede venir de todos lados: en una relación de pareja, entre amistad, entre familiares, en el ambiente laboral e incluso entre las mismas mujeres.

¡Llénate de valor y denuncia, porque lo más importante eres tú!

Consejos para evitar la violencia cotidiana

Para prevenir la violencia lo mejor es:

  1. Si te encuentras en una situación de violencia física intenta removerte de la situación.
  2. Evita responder con violencia.
  3. Responder con claridad, precisión y firmeza.
  4. Evita maltratar a otras personas.
  5. Si son casos de violencia simbólica evitar su consumo y replica.

Abusos: 7 pasos para ponerle freno a la violencia contra la mujer

Veamos algunos pasos que nos ayudarán a ponerle freno a la violencia contra la mujer de la mejor manera, siempre procurando nuestro bienestar físico y psicológico. ¿Que hacer si te encuentras en una situación de violencia?

|1. Identifica el acto de violencia

Si sospechas de alguna persona cercana que pudiera ser violenta, pon atención en cómo te trata. Si aún estás insegura de si es un acto de violencia para proceder a la denuncia, puedes comentárselo a una amiga o familiar cercana  como si fuese una historia ajena a ti, así conocerás su opinión.

Sin embargo, es importante que puedas saber que si te sientes violentada, denuncia directamente. No es normal, ni esta bien que alguien te pegue, te insulte o te maltrate.

2. Evita normalizar los actos de violencia

Los empujones después de un chiste o para apresurarnos, que nos hagan comparaciones destructivas o que nos obliguen a tener hijos cuando aún no estamos preparadas, son actos de violencia que hay que denunciar. Mientras más rápido logres identificar la violencia, menos doloroso será para ti. Confía en ti y en el poder que tienes, llamemos las cosas por su nombre.

3. Busca apoyo en otras personas

Cuando somos violentadas de forma constante, puede ser necesario encontrar apoyo en seres queridos cercanos, así nos sentiremos con mucha más fuerza de la que ya tenemos. Recuerda que, cuando hemos sido violentadas por mucho tiempo, nuestra autoestima está vulnerable y tu agresor lo sabe.

Por tanto, llénate de la fuerza que te da el amor de tus seres queridos y denuncia.

4. Empodérate como mujer

Salir de la violencia no es tarea fácil, sin embargo, ¡es posible! y la mejor forma de hacerlo es empoderándote como mujer. Es decir, saber quién eres y de lo que eres capaz de hacer. De esta manera, entenderás que no eres merecedora de esa violencia que vives a diario.

Para empoderarnos es necesario que tengamos claridad en lo que deseamos,  pensar solo que queremos dejar de ser víctimas es muy poco claro, es importante que puedas saber para qué quieres salir de la violencia, esto sin duda, sumará mucho valor para salir de la violencia contra la mujer.

Dejar de ser victimas es tomar la decisión de mejorar nuestra vida y animarse a hacerlo.

Otro aspecto del empoderamiento es el de visualizarnos en una vida libre de violencia, tan solo imagina lo maravillosa que puede ser tu vida sin la violencia. Alcanzar esta libertad es posible poniéndole freno a la violencia, y poniéndonos en acción para cumplir los aspectos anteriores.

Solo así, serás una mujer libre de violencia.

5. Busca toda la información que necesites sobre instituciones que ayuden a la mujer en casos de violencia 

Es necesario que cuentes con toda la información de primera mano sobre las instituciones que defiendan los derechos de las mujeres. Actualmente, se han desarrollado infinidad de leyes e instituciones que procuran prevenir la violencia contra la mujer, así como también ofrecerles las herramientas legales para ayudar a las mujeres violentadas.

¡Tienes a en quien confiar y pedirle protección!

6. Busca ayuda psicológica 

Cuando estamos inmersas en la violencia es normal que nuestra autoestima se disminuya significativamente y nos sintamos tan pequeñas como una hormiga, inseguras y desvalorizadas. Por tanto, asistir a terapia psicológica nos ayudará a retomar toda esa confianza que una vez perdimos por culpa de la violencia.

Así, podremos agarrar mucho más valor para poner fin a la violencia contra la mujer.

7. Denuncia

Este puede ser el paso más complicado y más necesario a la vez. Y es que, sentimos terror de que nos vuelvan a agredir mucho peor cuando se enteren de la denuncia o que nuestra seguridad disminuya aún más si vives con el o la agresora.

También, nos podemos sentir observadas por todos como la mujer que fue golpeada por su pareja o la mujer violada por un familiar, estas son solo ideas que el miedo crea e intenta implantar en nuestra mente.

Recuerda que tu vida llena de violencia está por acabar. La libertad que tanto sueñas está cada vez más cerca. ¡No te rindas!

Apóyate en las instituciones legales y en tus seres queridos.

Estos 7 pasos nos ayudarán a alcanzar el objetivo principal: Obtener tu seguridad como persona, recuperar tu integridad, lograr tu bienestar físico y psicológico. Es momento de poner fin a la violencia contra la mujer, y tú tienes la solución en las manos.

Violencia contra la mujer
Pide ayuda legal y psicológica para seguir adelante con una vida libre de violencia

El círculo de la violencia contra la mujer

La violencia contra la mujer tiene un círculo particular que se ve claramente en las relaciones de pareja. Veamos cuales son las fases de este círculo de la violencia contra la mujer:

  1. Acto de violencia contra la mujer: Insultos, golpes, humillaciones, rechazo, etc.
  2. Reconciliación: “Perdóname, no sé qué me pasó” “Prometo no volver a pegarte” “Eres lo más importante en mi vida, perdóname no lo quise hacer”
  3. La mujer acepta las “disculpas” de su pareja.
  4. Se repite el ciclo. Agresión, Reconciliación, Aceptación…

Es momento que como mujer te empoderes y le digas NO a la violencia contra la mujer. Eres maravillosa, hermosa y tienes todas las capacidades necesarias para salir adelante y ser profesional. Sigue tu camino junto a personas que te valoren y te amen.

También, si tu amiga está inmersa en la violencia, ofrécele la ayuda que necesita para salvar su vida, muéstrale todos los pilares sanos y positivos de los que se puede apoyar.

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Última actualización del articulo 20 febrero 2018

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