Vida Positiva

Competencias emocionales: ¿Qué son y cómo desarrollarlas?

competencias emocionales
Si deseas mejorar tu capacidad de reacción ante los cambios, es importante que conozcas más acerca de las competencias emocionales y su potencial alcance.

Diariamente haces uso de competencias emocionales, probablemente sin siquiera notarlo. Cada interacción con tu ambiente incentiva una respuesta por parte de este mecanismo. ¿Te ha pasado que en alguna ocasión tu respuesta no ha sido la que esperabas?

Comienzas tu día y te enteras que un amigo ha tenido un accidente, te has levantado tarde y has perdido una cita importante, le has pedido a tu hijo que haga la tarea y te ha respondido de forma inadecuada, tienes la sospecha de que tu pareja está teniendo un romance, en la tienda te han dicho algo injusto, una amiga ha cancelado la cena que tenían juntas, ¿cómo serías capaz de reaccionar antes estas situaciones?

Mediante las competencias emocionales puedes ser capaz de observar e identificar tus limitaciones y fortalezas ante lo que te sucede día a día.

Te contaremos algunos conceptos que quizás puedan ayudarte a dilucidar una respuesta al por qué ocurre tal situación.

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¿Habías escuchado hablar acerca de las competencias emocionales? Te contamos cómo podrás desarrollarlas para sacarles el máximo provecho.

¿Qué son las competencias emocionales?

Los humanos somos seres complejos, nuestro cerebro es una maquina increíblemente asombrosa, que no solo se encarga de funciones básicas, como mantener nuestro corazón latiendo. Por el contrario, también se apoya en ciertos aspectos emocionales para provocar y controlar una respuesta a nivel físico ante las interacciones externas.

Los sentimientos y emociones juegan un papel fundamental en nuestra vida, por ello es importante aprender sobre las competencias emocionales que nos permitan mejorar el desempeño diario en nuestras actividades, los procesos de aprendizaje, las interacciones personales y el bienestar y salud propios.

La situación de confinamiento que vivimos actualmente ha establecido un desafío para la mayoría de las personas, que va más allá del peligro en la salud física. Esta nueva normalidad ha puesto a prueba la resistencia emocional de todas las personas, al someterlas a emociones complejas y quizás inimaginadas.

Al hablar de competencias emocionales se hace referencia a las capacidades que tienen las personas para conocer, interpretar y expresar sus emociones de forma adecuada, tanto de manera interna, como externa.

Estas competencias emocionales pueden desarrollarse a través del aprendizaje de una serie de habilidades prácticas y específicas, las cuales son una parte fundamental tanto en la eficacia profesional y social, como en el bienestar personal.

Hoy en día resulta fundamental la motivación y desarrollo de las competencias emocionales en los niños. De esta forma se motivan a ser capaces de afrontar la vida personal y profesional con éxito, aumentando así el bienestar a nivel de convivencia y salud.

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Al reflexionar sobre los aspectos que influyen en las experiencias emocionales, podrás obtener información que propiciará tu nivel de aprendizaje y adaptación.

¿Cuál es la diferencia entre las competencias emocionales y la inteligencia emocional?

Muchas veces se suele hablar de inteligencia emocional y competencias emocionales como si se tratase de un mismo concepto. Pero, a pesar de que ambos conceptos son bastante cercanos, no se trata de la misma noción.

Para lograr diferenciar ambos conceptos, es importante haberlos definido antes. Conociendo a qué hace referencia las competencias emocionales, podemos decir que la inteligencia emocional es la capacidad que tiene el individuo de adaptarse e interactuar con su entorno, a raíz de sus propias emociones.

La diferencia entre estas dos ideas radica en que la inteligencia emocional es el conjunto de habilidades que permiten razonar con las emociones, mientras que, las competencias emocionales hacen referencia al alcance de un nivel determinado de logro emocional.

Ambas nociones están fundamentadas en la conciencia de uno mismo, el reconocimiento y control de las emociones individuales, y la repercusión de estas en el mundo que nos rodea.

La capacidad que tiene una persona para interactuar de manera constructiva con su entorno, puede ser aprendida y entrenada. Por esto, es fundamental el hecho de ser capaz de entender las emociones propias para conseguir el entendimiento de aquellas presentes en las demás personas.

A diferencia de la inteligencia emocional, las competencias emocionales se centran en la interacción entre la persona y su ambiente y por lo tanto, en su desarrollo y aprendizaje.

¿Cuáles con las competencias emocionales esenciales?

Dentro del campo de estudio de la inteligencia emocional, existen cinco competencias emocionales que resultan básicas o esenciales. Estás aristas se pueden aprender y desarrollar en la búsqueda de habilitar y dar capacidades a las personas para que sean mejores consigo mismas y con los demás.

Para mejorar tu capacidad de reacción ante los cambios, tener mayor disposición a la relación con otros, alcanzar objetivos y, en general, mejorar varios aspectos de tu vida, es importante que conozcas cuáles son las 5 competencias emocionales esenciales. Estas suelen dividirse en dos grupos, intrapersonales e interpersonales.

1. Conciencia emocional, autoconciencia o conciencia de sí mismo

Es la capacidad de reconocer y comprender las emociones propias, ser conscientes de lo que sentimos y darle nombre a estas sensaciones. También implica la habilidad de identificar y ser conscientes de las emociones de los demás, el significado de estas y las ventajas o desventajas de cada una.

Se trata de la competencia con mayor relevancia, puesto que va más allá del autoconocimiento, e implica ser consiente del efecto de las emociones y estados de ánimo propios y de otros.

Tener conciencia emocional, es tener la capacidad de centrar nuestra atención en el estado emocional propio ante cualquier situación y procesar dicho estado para mejorar las reacciones futuras. De igual forma, esto implica conocer nuestras limitantes y fortalezas.

Aunque parezca una habilidad básica o que viene predeterminada cuando nacemos, esto no es así. Muchas personas no son conscientes de sus propias emociones, lo que da pie a reacciones erradas al no poder diferenciar entre frustración en ira, o amor e ilusión.

Cuando una persona es consciente de sí misma, es capaz de reconocer, por ejemplo, cuando está enojada, la causa del enojo y cuál es la mejor reacción ante dicha situación

2.Regulación emocional o autorregulación

La capacidad de autorregulación nos permite responder de manera correcta ante distintas situaciones que sean emocionalmente intensas, como el estrés, la frustración, el miedo, la alegría, entre otras. No se trata de reprimir emociones, sino saberlas controlar y hacer uso de la energía que estas conllevan para un fin positivo.

A través de la autorregulación podemos saber cuál es el momento oportuno para expresar nuestras emociones de la manera adecuada.

Gracias a esta competencia, y después de mucho entrenamiento y enfoque, se puede conseguir el control de las emociones propias. Es como si se nos diera la opción de escoger las emociones que deseamos experimentar en un momento dado o ante una situación en particular.

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La regulación emocional nos ayuda a proporcionar estrategias como el diálogo interno, la relajación y la reestructuración cognitiva.

3.Automotivación o autonomía emocional

Se trata de una habilidad que te permite utilizar las emociones para conseguir cambios positivos en tu vida, como alcanzar metas sin importar los obstáculos. Por supuesto, este proceso involucra enfocar las emociones hacia la positividad, el optimismo, la confianza y la persistencia.

A través de la automotivación se es capaz de redirigir la energía de las emociones negativas, hacia objetivos positivos.

Al conocernos y ser capaces de identificar y trabajar con nuestras fortalezas y debilidades, podemos ser capaces de tener confianza en nosotras mismas, pensar de manera positiva, mejorar nuestra autoestima, motivarnos diariamente y tomar decisiones con las que nos sintamos conformes.

Si se tiene un conocimiento propio, es más fácil el desarrollo de la noción de identidad, así como también la valoración positiva de las capacidades y limitaciones.

4.Habilidades socioemocionales o empatía

Entrando en el campo de las competencias interpersonales, la empatía consiste en la capacidad de comprender a las demás personas, lo que estas sienten y la respuesta que damos a partir de la información que recibimos.

Se trata de poder sentir lo que la otra persona está sintiendo y ver desde la perspectiva del otro. Gracias a esto se puede entablar la mejor forma de guiar a otros a un estado de positividad y optimismo.

Ser empáticas también implica entender las dinámicas de poder que generalmente influyen en las relaciones sociales, en especial en los ambientes laborales.

5.Habilidades de vida y motivación

En la búsqueda de mantener una vida sana y equilibrada, y superar los posibles obstáculos que presenten ciertas metas, las personas debemos ser capaces de organizar nuestro tiempo y nuestro desarrollo personal y social, mientras mantenernos una actitud positiva ante la vida.

Al hablar de esta competencia se trata de afrontar los desafíos cotidianos de manera adaptativa y responsable, y des esta forma, experimentar satisfacción y bienestar.

Para fomentar las relaciones con otros, se debe ser capaz de reflejar mediante acciones y palabras, el debido respeto hacia el esfuerzo del otro. Esto con la finalidad de conseguir un mayor compromiso al trabajo en equipo y la lucha por metas en común.

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La motivación emocional va más allá de recompensas externas como el dinero o la fama, se trata de alcanzar y satisfacer necesidades propias y objetivos internos.

Importancia de las competencias emocionales

Las competencias emocionales no son solo nociones psicológicas que tienen importancia en una sesión de terapia, por el contrario, el aprendizaje y manejo adecuado de estas habilidades posee gran importancia en nuestro día a día.

Las competencias emocionales no solo buscan la introspección emocional, también se debe ser capaz de poner en práctica esta información para mejorar la comunicación y las interacciones con el entorno. Conocer y entender qué sentimos, cómo reaccionamos y cómo podemos regular distintas respuestas emocionales, son capacidades que pueden ayudarnos enormemente en nuestras rutinas diarias.

Los estados afectivos y las emociones tienen gran influencia en un gran número de procesos cognitivos, como el procesamiento de información, la atención y percepción, el razonamiento y la memoria.

Actualmente las competencias emocionales son altamente valoradas en el campo laboral, debido a que facilitan y mejoran el ambiente laboral. Así mismo, estas capacidades han obtenido el suficiente reconocimiento para que se les sea tomadas en cuenta como un aspecto clave en el desarrollo saludable de los jóvenes y niños.

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Reaccionar ante las situaciones de forma emocionalmente inteligente, puede ayudarnos a no perjudicar relaciones o sentimientos mediante nociones infundadas.

¿Cómo desarrollar las competencias emocionales?

Con el paso de los años y los avances en el estudio de las emociones, los especialistas han dado cada vez mayor relevancia a estos conceptos. Primordialmente, esto se debe a que actualmente son considerados como factores de protección para la salud y el bienestar, tanto a nivel personal, como a nivel social.

Para desarrollar la autoconciencia es necesario dominar la capacidad de regular las emociones propias e identificarlas de manera correcta.

Desde bebés, se puede comenzar una enseñanza a nivel emocional, es decir, que el niño aprenda a identificar sus emociones y trabajar en relación a estas. En nuestro camino a la adultez, y una vez alcanzada esta etapa, dichas habilidades pueden continuar mejorando.

Las competencias emocionales se pueden mejorar, y para ello existen algunos consejos:

1.Identifica la emoción detrás de tus acciones

Las emociones están presentes en cada aspecto de la vida, no puedes eliminar tus emociones. Para mejorar tu manejo respecto a estas, debes ser capaz de identificarlas y aprender sobre cómo influyen sobre ti.

Cuando algo te haga actuar de una manera determinada, detente y reflexiona sobre la emoción que hay detrás y qué la provoca.

2.No creas en las apariencías emocionales

Las emociones pueden desencadenar otras emociones, y para fortalecer tus competencias emocionales, debes aprender a identificarlas todas.

Por ejemplo, si un día sientes enfado porque tu hermana ha decidido ir a visitar a una tía en lugar de visitarte, quizás puedas reflexionarlo un poco y descubrir que la emoción primaria o causante, sea la tristeza.

3.Amplía tus emociones

A diferencia de lo que podemos ver en películas animadas, no existen solo 5 emociones. Identificar las emociones no debe quedarse en sentir que estás triste, entiende que puedes sentir una mezcla de emociones a la vez.

Por ejemplo, puedes sentir decepción, melancolía y tristeza a la vez, y eso no significa solo que estés triste. Para aprender de tus emociones, trata de ser lo más específica que puedas a la hora de identificarlas.

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Al conocer la amplia variedad de emociones que puedes sentir, serás capaz de identificarlas mucho más fácilmente.

4.No te juzgues

Las emociones están para motivar una reacción, es tu trabajo entenderlas y obtener la mayor cantidad de información al respecto. No debes luchar contra ellas o juzgarte por sentirte de una forma u otra. Considéralo como la forma de ser más consiente de ti misma.

5.Estudia tu lenguaje no verbal

Las personas podemos comunicarnos en más de una forma. Una de las mejores formas para saber sobre las emociones de otros, o las propias, es a través del lenguaje corporal.

Si te cuesta identificar tus emociones, prueba con prestar más atención a tu cuerpo, podrás ver cómo te sonrojas al sentir timidez, como cruzas los brazos al enojarte, etc.

6.Controla tus pensamientos

Los sentimientos son el resultado de la emoción y de lo que piensas sobre esa emoción. Si bien no puedes evitar la emoción, puedes modificar tu pensamiento al respecto.

La próxima vez que sientas alguna emoción, identifica el pensamiento que surgirá y verás cómo poco a poco serás capaz de modificar los pensamientos y comportamientos que deseas tener.

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Lograr controlar tus pensamientos no es una tarea fácil, solo necesita práctica y dedicación.

7.Indaga en el porqué

No somos máquinas automáticas que actuamos sin un porqué, siempre existe una motivación de fondo. Cuando reacciones ante alguna situación piensa en qué sentimientos hay detrás de esa reacción. Esto es válido tanto para nosotras mismas, como para las reacciones de los demás.

Si estás en una situación de altercado con otra persona, busca el porqué de su actitud. De esta forma quizás puedas comprenderla, ponerte en su lugar y solucionar el problema de la mejor manera.

8.Utiliza un diario

Escribir en un diario es una gran forma de identificar y analizar las emociones. Redactar textos acerca de tus pensamientos, vivencias, sentimientos, te ayudará a analizar y aprender sobre tus emociones. Esto te llevará a mejorar tus competencias emocionales.

9.Exprésate

Una vez que eres capaz de identificar tus emociones, puedes expresarlas sin efectos adversos. Ante una situación que implique a otros, podrás hacer una pausa y describir cómo te sientes, qué provoca esa sensación y en qué momento se produce.

Por ejemplo: me siento triste, asustada y ansiosa cuando te vas de casa después de una discusión.

Para esto es importante que definas correctamente la emoción, que hables en primera persona, que te comuniques sin juzgar y que puedas expresar lo que necesitas para mejorar. Evita usar frases acusativas con la incorporación de señalamientos como tú o ustedes.

10.Utiliza las conductas prácticas

Aprender todo a la vez solo hará las cosas más difíciles, céntrate en una única cosa a mejorar cada vez.

Si no dedicas suficiente tiempo en hacer ejercicio por ver televisión, una manera práctica de mejorar esto no será esforzándote en hacer ejercicios en otros momentos, sino en apagar el televisor un poco antes. De esta forma estarás realizando una acción práctica que conllevará un cambio de actitud de manera más sencilla.

Visualízate realizando la acción que deseas y repite esa nueva conducta una y otra vez. De esta forma tu cerebro creará conexiones para el nuevo hábito hasta que se convierta en algo casi automático.

La educación vista desde el aspecto emocional, cada vez cobra mayor relevancia. Esto es gracias al creciente reconocimiento del papel de las emociones en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Hoy en día sabemos que estas tienen un aspecto positivo en el desarrollo físico y social de las personas, así como en su bienestar psicológico. Te puede interesar: Educación socioemocional ¿Qué es?

¿En alguna ocasión has reaccionado de forma errada ante un evento sorpresivo? Quizás esto se deba a que no has desarrollado de manera correcta tus competencias emocionales.

Ejemplos de uso de las competencias emocionales

Durante los últimos veinte años, las competencias emocionales y su desarrollo, son cada vez más valoradas y requeridas en entornos laborales o profesionales.

Esto es originado por las transformaciones y cambios tecnológicos que se afrontan cada día en estos ambientes. Cambios que conllevan un esfuerzo de adaptación, aprendizaje y gestión de la información.

Respecto a las competencias emocionales, existen algunas pautas que pueden hacer las veces de ejemplos, ligadas a estos comportamientos y a las formas de mejorarlos. Algunas de estas son:

  • Pensar en las reacciones realizadas de forma inmediata a las emociones, tratar de interpretarlas y aprender de ellas.
  • Expresar en forma concreta las emociones que se sienten.
  • Respetar la individualidad de cada uno.
  • Evitar las drogas, la cafeína, o fármacos estimulantes.
  • Comprender verdaderamente cuál es la emoción que se siente.
  • Aceptar los errores cometidos y perdonarlos, aprendiendo lo que han significado.
  • Entender la función de las emociones en el cuerpo.
  • Aceptar y enmendar errores cometidos, entendiendo cómo afectan a la otra persona.
  • No juzgar el hecho de sentirse mal o bien cuando se trata de emociones transitorias.
  • Valorar los triunfos de los demás sin compararse.
  • Aceptar las victorias con humildad
Las competencias emocionales son indisociables del desarrollo, por lo que están ligadas a la propia experiencia y siempre pueden ser mejoradas.

El concepto de competencias emocionales es aplicable a las personas de manera individual o grupal. Actualmente y debido a que vivimos en una sociedad cambiante y cada día más compleja, las competencias emocionales son decisivas incluso a nivel interpersonal.

La mezcla de culturas, la globalización propiciada por todos los avances tecnológicos, la movilidad geográfica, la multinacionalidad de las relaciones personales, entre otros conceptos, presentan nuevos retos a la hora de relacionarnos con el mundo que nos rodea.

¡Nunca te detengas en el aprendizaje y enriquecimiento personal!

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